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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

Santander

SANTANDER

Una oenegé concluye en Atar (Mauritania) la primera fase del plan de prevención de caries infantil

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Hasta hace cuatro años para cepillarse los dientes la única ayuda que tenían los habitantes de Atar (Mauritania) era la de la rama de un arbusto. Se trata de una especie de mondadientes, conocido como 'misuak', y es muy habitual ver caminar a hombres y mujeres con él en la boca. Los dentistas aseguran que el 'misuak' es una herramienta utilísima para mantener la higiene dental, aunque lamentan que la mayoría lo utilizan únicamente en los incisivos y caninos y olvidan los molares. De tal forma que «de colmillo a colmillo tienen los dientes casi perfectos, pero terriblemente descuidada la parte de atrás de la boca», como explica Manuel Berrazueta.
Se podría decir que este odontólogo conoce al dedillo las dentaduras de estos mauritanos, pues junto a otros voluntarios de la oenegé Dentistas en África, participa desde hace cuatro años en una campaña de prevención de las caries en la población escolar que, de alguna forma, ha cambiado la vida en esta zona.
Recién llegado de Atar, Berrazueta hace balance de este proyecto que le ha llevado diez veces hasta esta población en pleno desierto del Sáhara. Explica que en estos años han impartido conferencias sobre la prevención de enfermedades bucales a 10.358 niños, se han realizado 5.971 fluorizaciones y han revisado la boca a 9.078 escolares menores de doce años. Además desde el punto de vista terapéutico se han realizado 5.247 extracciones dentarias y 1.149 empastes.
El trabajo no ha sido fácil pues la falta de agua y electricidad ha complicado mucho la labor de los cooperantes, en su mayoría odontólogos y enfermeros que se desplazan dos veces al año hasta esta población.
A bordo de dos autobuses, con dos equipos dentales cada uno, estos cántabros recorren cada mañana los colegios para enseñar a los niños a manejar el cepillo, examinarles la boca y hacerles alguna intervención si es necesario. «Esta población se alimenta básicamente de dátiles y estos frutos, ya se sabe, se llevan fatal con la dentadura», explica el odontólogo.
Por las tardes abren la consulta para atender a los vecinos. Esta instalación tampoco reúne las condiciones más adecuadas para realizar el trabajo que concluye sobre las once de la noche. «El material es muy importante. Aparte de los dos autobuses dentales contamos con cuatro gabinetes dentales, dos de ellos con sus correspondientes motores y turbinas, autoclave, aspiradores quirúrgicos y gran cantidad de material fungible, que si bien habrá que mejorar y mantener, ayuda a mejorar la salud dental de los habitantes de Atar», dice el doctor que se siente muy satisfecho con el trabajo porque ya se van notando los resultados. «La evolución ha sido muy buena. Ya nos conocen y por la tanto es más fácil trabajar con ellos», señala.
Reconoce que «a los dentistas siempre se nos tiene miedo» pero que los maestros «se las ingenian para que miremos a todos los niños, aunque la campaña está destinada únicamente a los menores de doce años».
Nueva fase
Después de esta labor, la oenegé considera que ha llegado el momento de pasar a una siguiente fase en la que se forme a personal mauritano para que pueda hacer un seguimiento más exhaustivo de la población.
Para realizar todo este trabajo Dentistas en África cuenta con ayudas económicas gubernamentales y con las donaciones de personas anónimas o empresas de la región. Además, realizan diversos actos culturales que les ayudan a recaudar fondos. El próximo tendrá lugar el día 29 de diciembre en el Palacio de Festivales de Santander. Se trata de un concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Estatal Rusa que interpretará, en primer lugar la novena sinfonía de Beethoven y, a continuación, Carmina Burana; con el Orfeón Cántabro, la Coral Cántabra Don Bosco y la Coral Tomás Luis de Vitoria.
La actuación tendrá lugar a las 20.30 horas y las localidades ya están a la venta al precio de 20, 30 y 50 euros.
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