
Un momento de la sesión celebrada ayer./Sane
Los forenses que examinaron a la acusada de matar a su vecina con una hoceta en la localidad de Merilla han considerado hoy que esta mujer tiene un déficit mental "leve" pero, en el momento de los hechos, no tenía alterada su voluntad y "sabía lo que hacía" y las consecuencias de sus actos.
Así lo han afirmado esta mañana los peritos psiquiatras que han comparecido en la segunda sesión del juicio con jurado que se está celebrando en la Audiencia de Cantabria contra Pilar C.R., que ayer admitió los hechos que se le imputan, ocurridos en febrero de 2007.
Los psiquiatras han señalado que cuando acudieron al cuartel de la Guardia Civil en donde estaba detenida Pilar C.R. la encontraron "tranquila" y "orientada" y no apreciaron en ella "descompensaciones psíquicas".
Únicamente detectaron una "especie de recelo" en la procesada, que "omitía información" y "no declaraba todo lo que sabía" a fin de tratar de "eludir su responsabilidad", han opinado. "Jugaba con su declaración en función de quien la escuchaba", ha explicado uno de los dos forenses.
Estos expertos han indicado que, pese a la medicación que tenía prescrita, Pilar C.R. no tenía, en el momento de los hechos, ninguna "descompensación psíquica" ni "alteraciones".
Han aludido a los informes médicos de los diferentes ingresos de esta mujer en el Centro Psiquiátrico de Parayas y en el Hospital de Valdecilla, pero han asegurado que "el único diagnóstico compartido" entre esos documentos y sus propias evaluaciones es "un retraso mental leve", que afectaría al "conocimiento global" pero no a la voluntad.
Por tanto, a su entender, la procesada "tenía capacidad de decidir lo que iba a hacer" y de "parar" y, además, conocía las consecuencias de sus actos.
El forense que practicó la autopsia al cadáver de la víctima ha llamado la atención del jurado sobre tres heridas que esta mujer tenía en la parte delantera de la cabeza, y que, según ha dicho, le propinaron con tal violencia que causaron el estallido de la base craneal.
Ha apuntado que también le infligieron otras heridas en el hombro y en el pecho izquierdo, en el abdomen y en ambas piernas.
Ha destacado que todas esas lesiones se las causaron con un objeto contundente y pesado, que se correspondería con la hoceta con la que presuntamente Pilar C.R. mató a su vecina.
Este médico ha relatado que la víctima no presentaba heridas que pudieran atribuirse a un intento de defenderse y ha deducido que, probablemente, el primer golpe en la cabeza la dejó "conmocionada" y sin capacidad de respuesta.
El taxista que trasladó a Pilar C.R. hasta el cuartel de la Guardia Civil ha contado que, cuando estaba en su vehículo, oyó a la acusada decir "claramente" que había cogido la hoceta y que había "acechado" y "vigilado" a la víctima antes de golpearla.
Ha añadido que también escuchó en ese momento de boca de Pilar C.R., a la que vio "totalmente serena", que "la pena era que no la había matado".
Ha puntualizado que le llamó el hermano de la acusada que, en primer lugar, le pidió que les llevara al Centro Psiquiátrico de Parayas porque Pilar C.R. "la había hecho gorda".
A continuación fue cuando escuchó a la procesada decir "le di un hocetazo", una declaración que este testigo relacionó con la muerte de la vecina, que inicialmente se pensó que se debía a un accidente.
El taxista ha recalcado que fue él quien dijo al hermano de Pilar C.R. que había que llevarla al cuartel en lugar del centro psiquiátrico, a lo que la mujer no se opuso.
Esta mañana también ha declarado el hermano de la fallecida, que ha comentado que, pese a ser vecinos, "no se llevaban" con la familia de la acusada, aunque tampoco habían tenido problemas.
Por su parte, el hermano de la acusada se acogió a su derecho a no declarar.