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RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 febrero 2010

Sociedad

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Superan sus diferencias previas para defender intereses económicos comunes

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Frente común de Alemania y Polonia ante las directrices ambientales de la UE
Grandes esculturas de hielo: la protesta ecologista en Poznan. /EFE
Los conflictos históricos y las trifulcas políticas que caracterizaron las relaciones bilaterales entre 2005 y 2007, durante el Gobierno conservador de Jaroslaw Kaczynski, fueron aparcados por la canciller alemana, la democristiana Angela Merkel, y el primer ministro polaco, el liberal Donald Tusk. A pesar del escaso interés que el presidente Lech Kaczynski, hermano gemelo del ex primer ministro, muestra por enterrar para siempre los desencuentros, Berlín y Varsovia consiguieron llegar a un principio de acuerdo sobre la estrategia que debería adoptar la UE en materia de medio ambiente, en época de grave crisis financiera internacional en la que Alemania vive la recesión económica más grave desde 1949.
Alemania, que es la principal potencia económica del club europeo, se ha desenganchado de los objetivos maximalistas de Bruselas para hacer frente al deterioro del medio ambiente de aquí al 2020, porque considera que su aplicación estricta repercutiría en el desarrollo industrial del país y en el empleo. En conversación telefónica con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, el pasado 7 de diciembre, Merkel se mostró dispuesta a aceptar una serie de medidas que se deberían adoptar en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE del próximo 11 y 12 de diciembre, en Bruselas, como la reducción de un 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero (CO2) en el 2020. Merkel aseguró que «la cumbre europea no tomará medidas que pongan en peligro el empleo o las inversiones en Alemania».
En la práctica, Berlín -y también Roma- es muy reticente y considera que las directrices de Bruselas en el ámbito medioambiental son perjudiciales para el crecimiento económico de la UE en un contexto de crisis internacional, y por ello busca sólidos aliados políticos entre los antiguos países socialistas de la Unión. Polonia, el Estado más grande y de mayor población y peso político de este grupo de países, aunque teóricamente también asume la necesidad de reducir las emisiones de CO2 y potenciar el uso de energías renovables menos contaminantes, no acepta el plazo fijado por Bruselas, porque lo considera incompatible con su desarrollo.
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