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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Cultura

EDUARDO FUENTE RABELISTA

Ha sido alumno aventajado de Chema Puente quien le enseñó la técnica durante cuatro años. Ganador del concurso Pozu Jondu, participó en la gira 'Tierra del Romancero de Cantabria'

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«Imitar primero a los antiguos es el paso para crear nuevas mezclas»
Eduardo Fuente con un rabel construído por él. / ANDRÉS FERNÁNDEZ
Es un hombre tímido, introvertido, que días antes de un recital se pone nervioso por la responsabilidad. Alumno aventajado de Chema Puente, que le impartió clases durante cuatro años, Eduardo Fuente, natural de Tudanca, es un rabelista de vocación tardía porque su principal pasión había sido siempre el deporte autóctono de los bolos. Es el único tudanco que toca el rabel, al menos en público, porque hace unos años se encontraron varios rabeles en el desván de una casa. Su admiración por las costumbres del vecino valle purriego resulta en cierta manera insólita porque son dos municipios que históricamente han vivido de espaldas e incluso con rencillas por los lindes de los pastos para el ganado.
-¿Pero está seguro que no han existido rabelistas en Tudanca, que está separado por la serpenteante carretera de Peña Vejo y el embalse de La Cohilla?
-No ha habido un solo rabelista salvo yo. Me consta que aparecieron unos rabeles antiguos en una casa del pueblo y que se expusieron en un bar de Carmona. Se supone que podrían haber sido tocado dentro del ámbito familiar, pero no hay nada confirmado. Entre purriegos y tudancos la relación no ha sido muy buena por las 'prendas' de los ganados y las disputas por los lindes.
-Dicen que los tudancos son bastante recelosos.
-Es verdad. En Polaciones invitan a los forasteros a comer en casa y en Tudanca no ocurre esto, incluso se esconden en sus viviendas.
-¿Cómo y cuándo se aficionó por el rabel?
-Había cumplido los 40 años y me regaló un rabel el panadero de La Laguna, Teodoro Rebolledo, al jubilarse. Está construído con dos cuerdas de freno de bicicleta y con tapa de piel de cordero. Este hecho accidental me hizo que empezara a coger afición, porque a mí me gustaban los bolos, y empecé a practicar en mi casa.
-¿Y salía alguna nota decente?
-Salía algo porque siempre veía los certámenes de rabel en Polaciones.
-Usted reside en Santander desde hace cuatro décadas ¿y me está diciendo que tiene más vinculación con Polaciones?
-Es que mi mujer es de Puente Pumar, el pueblo más bonito del valle, y casi soy un purriego de adopción, pero que conste que Tudanca es mi lugar de origen y me encanta ir por allí de vez en cuando.
-¿Cómo conoció a Chema Puente?
-Conocí a Chema de subir a Polaciones. Al principio le oía tocar la 'bandurria', que es como llaman los purriegos al rabel. Más adelante me matriculé en 1995 en le Escuela de Folclore de ADIC en Santander y él fue mi profesor durante cuatro años. Entré cuando ya se marchaba Miguel Cadavieco o 'Mimi'. Era una época en la que salieron muchos y buenos rabelistas.
-Usted fue un alumno disciplinado y aplicado, según me ha contado su profesor.
-Encaja con mi carácter. En las clases aprendes mucho con los compañeros, porque con veinte alumnos es imposible una docencia muy personalizada. Chema incidía mucho en las jotas de Polaciones, en imitar a los antiguos, en no mezclar estilos para conocer las bases y los fundamentos de la técnica del rabel purriego. Así empezabas a tocar los romances y las jotas 'a lo pesao', más lentas, y las jotas 'a lo ligero', más rítmicas. Lo más difícil técnicamente es marcar bien las pautas para que la gente que baila no se confunda con los cambios de tonos. A partir de ahí, puedes hacer mezclas como las que ha hecho Chema con el flamenco en su último disco, que es estupendo y en el que toca la guitarra Ramón Fernández.
-¿Ensaya mucho?
-Todos los días estoy una hora con el rabel. Hay que practicar para no perder la técnica como con cualquier otro instrumento.
-Usted se presentó al concurso Pozu Jondu y quedó primero y segundo. ¿Le pilló por sorpresa?
-No pensaba ganar ni loco porque me pongo nervioso y soy tímido en público, pero tuve que hacerlo a un buen nivel porque en estos concursos no se perdonan los fallos.
-La gira de la 'Tierra del Romancero de Cantabria' tuvo que ser un reto para usted porque tocaba con importantes solistas del rabel.
-Fue una gira que coordinó Chema Puente, pero la financiación de la Consejería de Cultura no alcanzó para actuar en muchos sitios. Nos hubiera gustado tocar en tres lugares emblemáticos: La Casona de Tudanca, en Polaciones y en Campoo. Me sentí bastante valorado con estos músicos.
-Hable de Chema de Puente como músico.
-Es un fenómeno, es el mejor rabelista. Es un músico de referencia en Cantabria y ha luchado mucho por la 'bandurria' purriega y por conservar los romances, además está abierto a nuevos retos como su fusión con el flamenco.
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