El 25 de enero de 2007 el Ayuntamiento vizcaíno de Muskiz reclamó públicamente 7,5 kilómetros cuadrados de Cantabria. Según su tesis, la pedanía castreña de Ontón era territorio vasco. Han tenido que pasar casi dos años para que un organismo oficial diga que estaba equivocado. Ontón sigue siendo Cantabria.
Fue el alcalde de Castro Urdiales, Fernando Muguruza, el que confirmó ayer a los medios de comunicación la noticia que adelantó el martes este periódico. Muguruza no disimuló su alegría e hizo oficial que el Instituto Geográfico Nacional había dado la razón a Cantabria en el polémico deslinde entre Ontón y Muskiz. No obstante, no quiso profundizar en los detalles del dictamen del Instituto y emplazó a los periodistas a una próxima rueda de prensa.
Pero no sólo Muguruza se alegró de esta resolución. El alcalde pedáneo de Ontón, Javier Gil, era ayer una persona más que feliz. «Estoy realmente satisfecho de haber logrado lo que ya estaba conseguido», apuntó Gil que, por otra parte, se mostraba cauto. Temía que Muskiz recurriera la resolución.
Recurrirán
Y no le faltaba razón. EL DIARIO MONTAÑÉS se puso en contacto con el alcalde de Muskiz, Gonzalo Riancho, para conocer cuál iba a ser la postura del Ayuntamiento vizcaíno tras el varapalo del Instituto Geográfico Nacional. El regidor vasco lo tiene claro. Recurrirán. «Estamos disconformes con la resolución porque hay lagunas. Por ello, estudiaremos con profundidad el asunto para ver que datos presentamos en las correspondientes alegaciones». Riancho avanzó también que han pedido una prórroga de una semana del periodo de alegaciones, con lo que tendrán 22 días para recurrir la decisión del Instituto.
Tras esta resolución y las correspondientes alegaciones, el Consejo de Estado emitirá un dictamen, resolverá el ministro de Administraciones Públicas y quedará abierta la vía judicial por si alguna de las partes no estuviera conforme con la resolución. De producirse, los recursos tendrían que presentarse en primera instancia ante la Audiencia Nacional y en segunda instancia ante el Tribunal Supremo.
Precisamente, fue el TS el que ratificó en su día que el casco urbano de Agüera y el monte Fuentebosa eran cántabros y no vizcaínos, como reclamaba el País Vasco. Un hecho importante porque cerraba «definitivamente» el pleito territorial entre ambas comunidades autónomas, pero también porque en el caso del deslinde que enfrenta a Ontón con Muskiz, y si acaba como parece en los tribunales, podría aplicarse la misma tesis.
Satisfacción de Revilla
Sobre la resolución del Instituto Geográfico Nacional también se pronunció ayer el presidente del Gobierno de Cantabria, Miguel Ángel Revilla. Mostró su satisfacción «porque es la segunda vez que se ven respaldadas las tesis de Cantabria frente a las pretensiones territoriales del País Vasco». En declaraciones a este periódico, el jefe del Ejecutivo regional aprovechó la ocasión para felicitar el «excelente trabajo» realizado por el catedrático de Derecho de la Universidad de Cantabria, Juan Baró, en este asunto.
Recordemos que mientras Vizcaya se apoyaba en un mapa de provincias de Javier de Burgos de 1833, en el que se definió que el río Saviote, que pasa por Ontón, «es la línea divisoria», Cantabria siempre defendió la línea tradicional que es la que hizo el Instituto Geográfico en el año 1925 y plasmó el mapa topográfico nacional. Eso y el gran mojón de El Haya, han dado la razón a Cantabria.