El santanderino Ángel Madrazo debutará hoy como corredor profesional con su equipo, el Caisse d'Epargne, en la Vuelta a Mallorca, que esta jornada afronta su tercera etapa. Haga lo que haga, Madrazo conseguirá su primera 'marca' tras dar el salto: será, con veinte años, el ciclista más joven en los veinte equipos que componen el UCI ProTour.
«Nervioso no estoy», aseguraba ayer desde el hotel donde se encontraba concentrado con sus compañeros de escuadra. «Igual es que el ambiente en que me encuentro me da mucha confianza. Es lo bueno de tener compañeros que son buenos».
Madrazo, no obstante, no oculta su entusiasmo al verse trabajando codo con codo junto a verdaderos gigantes de la bicicleta que, por otra parte, le han acogido estupendamente. «Me han recibido como uno más. Es igual si eres el que más cobra o el que menos: no hay diferencia entre unos y otros. Lo que me dicen es que esté tranquilo, que lo primero de todo es aprender, y que después ya vendrán carreras para ganar».
La primera gran diferencia que ha constatado respecto a su anterior etapa como amateur es una evidente mejora en sus condiciones de trabajo. «Cada cosa tiene su época. En juveniles te toca dormir en hoteles de una estrella; ahora nos quedamos en hoteles de cinco. Es muy diferente todo, también el ambiente. Aquí te traen la bolsa de la ropa, te llaman para despertarte, no te tienes que preocupar de nada. Además, hay mucha tranquilidad. No estás tan pendiente de si corres mañana o no. Después de entrenar, tienes encima al masajista para darte masajes...».
Compañerismo
Y quien crea que todo esto implica que cada cual vaya a su aire, se equivoca. «Al contrario. Siempre tenemos nuestros momentos para echar unas risas y estar vacilándonos unos a otros».
Ni siquiera el hecho de ser el más joven supone un problema para Ángel Madrazo, que asegura que no piensa utilizarlo como excusa si las cosas van mal. «Eso mola, y sirve para demostrar que con veinte años también se pueden hacer cosas bonitas. Sí es cierto que al principio uno está algo nervioso, pero como me siento compañero, al estar al lado de ellos, te arropan y miran mucho por ti. Soy como el niño para ellos».
De compañeros como su paisano Iván Gutiérrez o de Alejandro Valverde ha obtenido algunos valiosos consejos. «Lo que me dicen es que no me arrugue ante nadie, porque no ha nadie que sea más que yo. Ni tampoco menos. Hay que aprender y ya está».
Ayer por la tarde aún no había recibido instrucciones para su estreno, pero ya sabe lo que le aguarda. «De momento no me han dicho nada; hablaremos por la noche y a ver qué nos dicen. A ver si me puedo meter en alguna fuga para que me veáis por la tele. Mis planes a corto plazo son muy simples: aprender el oficio y ayudar a mis compañeros en lo máximo posible. En amateur sales más a ganar, pero aquí, los primeros años, es subir agua, tirar del carro y hacer lo que haga falta».
A más largo plazo, sus metas son ambiciosas, pero nada descabelladas -«pues me gustaría llevarme alguna victoria y con eso me conformaría»- porque sabe que ya ha conquistado un gran premio escalando hasta la categoría profesional. «En los tiempos que estamos me considero muy afortunado. Estar con veinte años en el mejor equipo del mundo no está al alcance de cualquiera».