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RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 25 mayo 2012

Santander

SANTANDER

La antigua instalación balnearia de la Primera Playa está cerrada. Tiene 400 metros cuadrados y necesita una rehabilitación integral

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Como si fueran una catacumba en la Primera Playa del Sardinero, los bajos del Rhin (para siempre ya llamados así) son un recuerdo del pasado, cuando en ellos estaban los baños de algas, de agua salada caliente y fría. La mayor parte de estos bajos están cerrados y ofrecen un aspecto lamentable.
Una parte, la que ocupó el club social La Caracola, tiene 'novios'. Al menos dos grupos empresariales (uno de ellos de Santander), opta a alquilar esa amplia superficie del antiguo club, de alrededor de 400 metros cuadrados para instalar un negocio dedicado a la playa y a la hostelería. Los bajos son concesión de la Demarcación de Costas a la Sociedad Balneario de la Primera Playa del Sardinero, propiedad de las empresas Heladería Regma (con quiosco en la terraza sobre la plaza), restaurante Río Sardinero y restaurante Miramar (en la parte baja, sobre la playa). La remodelación realizada hace un quinquenio en todo el complejo no alcanzó a la zona balnearia de La Caracola. Ahora ya cerrada, esta instalación ofrece muy mal aspecto, en pleno El Sardinero. En el interior de La Caracola aún se conservan algunas bañeras de mármol blanco de una pieza, como elementos de museo, donde los bañistas hace cien años tomabas las aguas saladas, los baños de algas, terapéuticos por excelencia. El resto de las instalaciones está para derribar. Las cabinas para el público son de la época de la República. O casi.
La dignidad del conjunto
El proyecto hostelero devolvería a esa zona un aspecto digno, alejado de la cochambre que es fácil observar con sólo una mirada. A su lado está el restaurante Miramar, de José María Fernández, todo un clásico en las sardinas.
La explotación de todo el complejo que se levanta sobre y bajo la terraza de la primera playa (restaurante Río, restaurante Miramar, heladería Regma y La Caracola) es una concesión otorgada hace diez años por la Demarcación de Costas hasta el año 2030 a la empresa Balneario de la Primera Playa. En esta misma planta baja se incluyen una serie de locales cedidos al Ayuntamiento como parte de los acuerdos de la concesión, y que serían dedicados a actividades deportivas playeras y a instalaciones de Cruz Roja y Protección Civil. La obra nunca se ha realizado. Ahora, con La Caracola cerrada y las fachadas de los bajos llenas de pintadas, el aspecto general es lamentable.
La historia del balneario de la playa de El Sardinero arranca de 1868. La concesión fue otorgada a Arturo y César Pombo y por sucesivas cesiones a la empresa El Sardinero S. A. que controla los hoteles Sardinero, Hoyuela y Bahía y en su día fue propietaria del Casino. Hace diez años la concesión cambio de titular.
En las fotografías de los años 30 y 40, el balneario del Sardinero aparece como centro de diversión de los bañistas, lugar de paseo y descanso, con los veraneantes sentados en la galería inferior en sillas de tijera. El edificio ha sufrido diversas transformaciones y fue adecuado a los usos de cada época.
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