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El próximo mes de octubre Santillana del Mar conmemorará el 800 aniversario de la concesión del fuero otorgado por Alfonso VIII en 1209. Aunque se trata de una efemérides poco conocida para quienes están al margen del estudio de la Historia, debe ponerse de relieve que la decisión fue clave para el desarrollo de una aldea rural que comenzaba a despuntar en su contexto. Anteriormente, Castro Urdiales en 1163, Santander en 1187 y Laredo en 1200, había recibido había recibido este privilegio que les afirmaba su autonomía jurisdiccional y política frente a los poderes feudales de la región. Posteriormente, en 1210, también recibió el fuero San Vicente de la Barquera.
Enrique Campuzano Ruiz, doctor en Historia del Arte, director del Museo Diocesano y cronista oficial de Santillana del Mar, cree que «es difícil establecer una cifra de la población de Santillana cuando el rey Alfonso VIII le concedió el Fuero. Es posible que no llegase a 400 habitantes. La mayor parte de ellos vivirían de su trabajo como obreros o mancebos al servicio de la Colegiata, cuyo abad se consolida como señor de la villa y él sería también el propietario de la mayor parte de las tierras de su entorno. Se dedicarían a trabajar dichas tierras para mantenerlas productivas y a cuidar del ganado, que debía ser abundante, ya que algunos tributos se pagaban en animales».
De los edificios actuales, en opinión de Campuzano, «sólo queda la Colegiata, ya que las viviendas de los agricultores y apareceros serían en su mayor parte de madera y por tanto perecederas o de piedra de mampostería de poca consistencia. El poblamiento sería aislado, sin formar trama urbana».
¿Estaba terminada la Colegiata? Al respecto, Campuzano puntualiza que «el aspecto exterior e interior de la colegiata ha ido variando a lo largo de los siglos. Por ejemplo, de la fachada principal el elemento más significativo existente en 1209 sería la torre circular y la pequeña ventana que se encuentra a su lado, ya que los volúmenes de la sacristía, el frontón que remata la portada (la propia puerta está rehecha), la galería de arcos que aparece por encima de ella y el volumen de la izquierda, correspondiente a la sala capitular, son fruto de reformas realizadas en torno a 1700. En el interior tampoco existirían las actuales bóvedas de las naves, ni la capilla de San Jerónimo. El claustro estaría en obras. Se trabajaría en la galería norte y todavía no estaría realizada la galería oriental (gótica) de capillas funerarias, ni la capilla Polanco del ángulo suroeste y tampoco la capilla gótica que, en la galería sur, incrustó la familia Mendoza.
Existe numerosa documentación de la abadía y de la Colegiata pero se refiere en general a cuestiones económicas y administrativas. Apenas hay referencias al monumento en esta época: «Solamente sobre el estado ruinoso de algunas capillas junto a la torre a mediados del siglo XIII», apunta el historiador.
La concesión del fuero a la villa supuso, según Campuzano, el inicio del entramado urbano de la villa que tuvo como base la 'rúa' o calle principal que unía el atrio de colegiata con la actual carretera general, que se ha conservado, prácticamente inalterable, hasta nuestros días. En torno a ella fueron surgiendo las casas de piedra y las huertas de los vasallos del abad, pero también de los vasallos del rey que, con el tiempo, fueron constituyendo una nobleza que entró en competencia con los intereses del abad y cabildo colegial. «El fuero de 1209 fue el acta de nacimiento de la villa en cuando a los derechos de sus vecinos, pero también por la localización de sus viviendas, de manera que durante todo el siglo XIII se documenta como 'Fuero de la Rúa'. Dos siglos más tarde la población ya había crecido hasta los 800 habitantes», apunta el cronista oficial de la villa.
Concluye el propio Enrique Campuzano que «sin duda esta efeméride debe servir para tomar conciencia de la necesidad de conservar este legado histórico, ya que los monumentos que contiene nuestra villa son inseparables de la historia de la que han sido testigos, evitando cualquier tipo de 'aventura' en diseño moderno, que no aportaría nada, sino todo lo contrario.
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