
Los científicos estiman que si se fijan cupos reducidos, se podría pescar anchoa./EFE.
Los científicos encargados de analizar la situación de la anchoa en el Golfo de Vizcaya han asegurado hoy que se podría fijar, a partir de junio, una cuota máxima de pesca (TAC) "reducida" en el caladero, aunque las reservas de la especie aún no hayan llegado al nivel de biomasa de precaución (33.000 toneladas).
En un receso de la reunión entre los gobiernos de Francia y España con pescadores y científicos, que se celebra en Santoña, para fijar una gestión a largo plazo de la anchoa, el director del instituto vasco de investigación marina (AZTI), Andrés Uriarte, se ha referido a los últimos informes, elaborados en junio de 2008, sobre esta pesquería, que reflejan una biomasa de 24.000 toneladas.
Uriarte ha reconocido que esta biomasa "es baja" y ha añadido que otros estudios, elaborados en octubre, indican que la situación no ha mejorado mucho y que no se puede ser "muy optimista".
Pero, en relación a la apertura en junio de la pesquería, el director del AZTI ha dicho que, a la espera del acuerdo que exista entre las flotas española y francesa, sí se podría volver a pescar anchoa en el caladero si se fijan unas cuotas reducidas, aunque no ha precisado las toneladas que supondrían.
Sí ha señalado que de 21.000 toneladas de biomasa no se podría bajar, porque eso supondría la casi desaparición de la anchoa en el Golfo de Vizcaya.
Uriarte ha insistido en que todo depende "del riesgo" que los gestores y profesionales "quieran asumir", aunque ha aseverado que se podría pescar anchoa, aunque fuera por debajo de la biomasa de precaución, si se fijan cupos reducidos.
El responsable del instituto vasco de investigación marina ha trasladado su opinión, basada en los informes que este centro ha elaborado junto al Instituto Español de Oceanografía, el centro francés en la materia (Ifremer) y el Consejo Internacional de Explotación del Mar (ICES), que hoy están representados en la reunión de Santoña, que reúne también a políticos y técnicos de los gobiernos de España y Francia y a las flotas de ambos países.
En el caso de los científicos, han expuesto su opinión sobre la situación de la anchoa en el Cantábrico el noruego Swagon Dankert (ICES), Alain Bisseau (Ifremer), Andrés Uriarte (AZTI) y Pablo Abaunza (IEO).
Uriarte ha abogado por la propuesta, del Plan de Gestión de los gobiernos francés y español, de que los TAC de la anchoa en el Golfo de Vizcaya se fijen en junio, una vez se conozca el estado de la pesquería, que se estudia en mayo.