«Los sueños se cumplen, trabajando duro y luchando por ellos». Ésta es la filosofía que ha permitido a los gaditanos Soledad Puerta y Andrés Mariscal hacer realidad el suyo. Su hijo mayor, Andrés, de 7 años, nació con una anemia congénita severa que acortaba su esperanza de vida a 25 años y lo obligaba a vivir pegado a un hospital, atado a continuas transfusiones. Hoy los médicos le dan por curado de su dolencia gracias al trasplante de células madre procedentes del cordón umbilical de su hermano menor.
El pequeño Javier nació en octubre con una misión, servir de 'medicamento' vivo para Andrés. Es la primera vez que se realiza en España un trasplante de un donante genéticamente seleccionado para que sea compatible al cien por cien con el receptor y libre de una enfermedad hereditaria.
Los médicos dieron el alta a Andrés hace apenas un mes y han documentado que el niño está curado, dado que «el 95% de sus glóbulos rojos están limpios» y proceden del donante. Tienen la «razonable certeza» de que seguirá así. Pero para llegar a este punto, los padres han tenido que luchar mucho, como indicaban ayer los responsables de la Unidad de Genética, Reproducción y Medicina Fetal de Hospitales Universitarios Virgen del Rocío (Sevilla), quienes han resaltado que con este éxito se abre una puerta a la esperanza a muchos pacientes en una situación similar «siempre que sea el tratamiento más indicado».
Riesgos
Según explicó el doctor José María Pérez Hurtado, el trasplante ha sido similar a cualquier otro de médula ósea o de células del cordón que se realizan en hospitales españoles, con la particularidad de contar con un donante absolutamente compatible que tuvo que ser concebido 'in vitro' ante la ausencia de un perfil similar en el sistema mundial de donantes, integrado por 11 millones de personas.
Los riesgos de rechazo por parte del sistema inmunológico del receptor se han visto minimizados ya que, gracias al diagnóstico genético preimplantatorio, se garantizaba que ambos perfiles de histocompatibilidad (HLA) fueran idénticos y por tanto la aceptación estuviese asegurada al cien por cien.
Tras el nacimiento por selección genética de su hermano Javier a finales del pasado mes de octubre, Andrés, que sufría de 'beta-Talasemia mayor', empezó a someterse a un tratamiento previo para llegar al trasplante en las mejores condiciones. Posteriormente, fue sometido a quimioterapia en dosis elevadas para acabar con sus células madre y «vaciar» la médula ósea. Las nuevas células procedentes del cordón umbilical de pequeño Javier llegaron mediante una simple transfusión con un pequeño catéter el 23 de enero.
Durante varias semanas el niño enfermo ha permanecido en una cámara ambiente completamente estéril y protegida mientras las células sanguíneas limpias empezaban a multiplicarse y a extenderse por su cuerpo. Sólo ha experimentado los mismos problemas que cualquier persona que recibe quimioterapia, vómitos, cansancio o trastornos intestinales.
Selección de embriones
Es la primera vez que un proceso como éste se completa íntegramente en España. La base de este hito científico ha sido el diagnóstico genético preimplantatorio, en el que los científicos llevan trabajando desde hace 20 años y que conlleva una complejidad extrema, ya que los análisis de idoneidad se realizan sobre una única célula. La curación de Andrés marca un día histórico en la trayectoria sanitaria andaluza y abre una puerta de esperanza a muchos pacientes en una situación similar.
Los médicos prefieren ser prudentes y matizan que el recurso a un donante compatible y concebido expresamente para sanar a un familiar se debe aplicar en casos muy concretos, analizados uno a uno y siempre que no haya otra opción con más garantías. Así, por ejemplo, las tasas de éxito no son iguales en casos de leucemia.
Andalucía es la única comunidad que ofrece el diagnóstico genético preimplantatorio entre sus servicios sanitarios públicos.