Rebelión en las aulas y en la calle. Seis estudiantes detenidos, aunque posteriormente fueron puestos en libertad, 20 alumnos y cinco policías heridos, uno de ellos grave, y 16 universitarios imputados por desobediencia y desórdenes es el balance de la batalla campal que se vivió ayer en las calles adyacentes a la Universidad de Barcelona entre agentes antidisturbios de la Policía catalana y universitarios de la plataforma antiBolonia. El enfrentamiento se produjo después de que los Mossos d'Esquadra desalojaran, a las cinco de la madrugada y por la fuerza, al medio centenar de estudiantes que permanecían encerrados desde el 20 de noviembre en el edificio central de la Universidad, como protesta contra el 'plan Bolonia', cuya aplicación reclaman que se paralice.
El rector de la UB, Dídac Ramírez, justificó su decisión de desocupar el campus. «El acuerdo al que llegamos con los estudiantes para mantener el encierro consistía en que no hubiera violencia, pero algunos grupos han pasado la línea roja. Es más, algunos encerrados no eran ni universitarios». «Era un espacio que el rector nos había prometido no desalojar y que demostraba que las vías de diálogo son posibles con el movimiento estudiantil», replicó Pere Duran, portavoz de los movilizados, que dio por «rotos todos los cauces de negociación».
Tras el desalojo y al grito de «somos estudiantes, no delincuentes» y «libertad de expresión, policía no», una decena de estudiantes intentó volver a ocupar el rectorado y otro grupo formado por medio centenar de personas cortó la Gran Vía, una de las principales arterías de Barcelona, lo que ocasionó grandes atascos y retenciones en el centro de la ciudad. El movimiento estudiantil fue contestado por la policía con cargas y golpes de porra para tratar de dispersar la protesta y despejar el tráfico, que estuvo interrumpido durante 20 minutos.
Clases suspendidas
La actuación policial fue contestada con algaradas del alumnado en diversos puntos de la ciudad (en la universidad, frente a la Consejería de Educación y en el Salón de la Enseñanza), donde las carreras y los lanzamientos de botellas y contenedores se sucedieron a los porrazos de los Mossos.
Todo el personal administrativo y docente del centro universitario tuvo que ser desalojado, ya que la policía les advirtió de que no podían garantizar su seguridad. Por ello, el rector optó por la suspensión de las clases.