La Federación Española de Bolos y la Federación Cántabra cumplieron en la mañana de ayer el acuerdo a que llegaron el pasado sábado en Madrid para tratar de solucionar los problemas y la falta de diálogo, que ha sido la 'sombra' preocupante en los últimos meses.
En principio, parece que las intenciones se centran en respetar las jerarquías y los dominios de cada Federación en ámbitos territoriales y de organización. Son temas de rango superior y así está establecido, buscando un equilibrio armónico que lamentablemente se rompió, sólo Dios sabe por qué o por quien y la preocupación fue grande. Como grande fue el desacuerdo entre un grupo y otro, que habían quebrado la colaboración desde hace unos meses, lo que se desembocó en la retirada de las peñas de Cantabria de la Liga Nacional para reintegrarse a la disciplina organizativa de la Federación Cántabra, con unos criterios de financiación gestionada directamente por las propias peñas y que convulsionó a los aficionados y a los propios jugadores.
Coincidió el asunto con el periodo de elecciones, circunstancia que fue como echar gasolina al fuego y todas las intenciones e ideas comunes se fueron al traste de forma preocupante.
Terreno 'neutral'
Curiosamente, el primer contacto de la jornada de ayer entre José Luis Boto y Fernando Diestro se proujo en lo que pudiéramos llamar 'terreno neutral', al reunirse previamente en el Instituto Municipal de Deportes para, seguidamente, pasar a las dependencias de la Federación Cántabra. Allí se celebró la reunión, en que con los dos presidentes trataron los temas presentados por parte de la Española, Antonio Arce Vela, Luis Fernando Gandarillas, Óscar Gómez y Antonio Campillo, y por la Cántabra José Ángel Hoyos Perote, Fernando de la Torre Renedo, José Manuel Iglesias Gil y Ángel Cañizal.
Tras la reunión mantenida, tanto José Luis Boto como Fernando Diestro mostraron su satisfacción por los acuerdos tomados, permaneciendo a la espera de que e entendimiento sea duradero y fructífero para el juego de bolos en general y particularmente para el bolo palma.
Noventa y ocho partidos
Aparte de estos temas burocráticos, señalar que las actividades de juego mantienen su línea de superación al margen de cuanto pueda acontecer en niveles burocráticos entre la Federación Española y la Cántabra.
La realidad está ahí, en la actividad. Y sobre este tema hay que decir que este fin de semana, sin haber comenzado las ligas de Tercera, Veteranos, Aficionados, Féminas y las de categorías menores, se jugarán este fin de semana casi un centenar de partidos, concretamente 98 encuentros de las diferentes categorías y modalidades.
Es éste un dato a considerar seriamente, aparte de lo que pudiera acontecer a otros niveles.
Nuevamente se alteran las previsiones del calendario oficial debido a la 'tele' que, aunque no sea un tema grave, sí produce cierto desconcierto para los aficionados, porque tras estos cambios 'justificados' vendrán otros con menos justificación alterando el orden.
En Sarón
En la bolera cubierta 'Fernando Astobiza' de Sarón se disputó la anunciada final de la Liga de Invierno del Ayuntamiento de Santa María de Cayón, a cuyo encuentro llegaron las formaciones de Peña Nautilus, de Somo y la cuadrilla local Solcantabria Ruiz Barroso, que ofrecieron un partido entretenido y animado que terminó en empate (3-3) viéndose obligados a jugar un chico de desempate que se anotaron los de Somo con un 'cierre' de 45 palos.
Tras la final, al alcalde de Santa María de Cayón, Gastón Gómez entregó el trofeo de campeones al capitán de la Peña Nautilus, Víctor Cagigas.
En Carandía
Días pasados se jugó en la bolera de Carandía un partido de presentación de la nueva formación de la Peña Bolística Carandía Restaurante L´argolla, para la temporada que ahora se inicia. En este encuentro jugaron con la Peña El Mato, de Lloreda de Cayón, que firmaron un acta con la victoria de los de Lloreda por 1-5.
Quizás lo de menos sea el resultado y lo mejor es que renace la afición en el pueblo de Carandía de Piélagos, donde siempre hubo destacados jugadores y que había pasado unos años de inanición bolística.