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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Torrelavega-Besaya

INAUGURACION NUEVA DELEGACION III

03.04.09 -

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Es una paradoja, pero así es. Torrelavega no tiene un museo propio pero sus plazas y glorietas, son un museo de escultura de un valor artístico que ha ido ganando con el paso de los años. Algunas apuestas fueron en su momento controvertidas pero con el tiempo se han convertido en un orgullo de la ciudad. Quizás falte una organización especial para que quienes visiten Torrelavega sepan que hay una 'ruta de las esculturas' muy importante.
Fue una apuesta personal, atrevida, elogiada y criticada, del alcalde de Torrelavega, entre 1999 y 2003, Javier López Marcano, que se arriesgó a 'decorar' la recién inaugurada ronda con muestras del arte de vanguardia firmadas por algunos de los artistas españoles más importantes en el ámbito nacional e internacional. Otras aportaciones hechas por iniciativa de torrelaveguenses que han ocupado cargos en la administración, como José Luis Gil, han contribuido, con las esculturas instaladas en las glorietas del barrio Covadonga, a aumentar de forma notable este patrimonio. También las señas de identidad de los escultores torrelaveguenses han dejado huella en las aportaciones realizadas en los últimos veinte años. Torrelavega tiene una escultura de Plensa, pero también otra en Otero, o la de un sencillo barrendero, o una lechera, para no olvidar sus orígenes de ciudad levantada por trabajadores.
Algunas de las muestras que han quedado del cambio de siglo vienen firmadas por artistas como Miquel Navarro(1945), a quien se debe la escultura 'Oteando', de 25 metros de altura, frente al campus universitario, y que ha ido convirtiéndose en uno de los símbolos de la ciudad. Igual consideración tiene la escultura 'Mi casa en Torrelavega', del catalán Jaume Plensa (1955), en acero y policarbonato, instalada en la glorieta de Torres. Juan Asensic (1959) es el autor de 'La fuente de granito', en la rotonda de acceso a la zona industrial, o el conjunto de paneles metálicos, así se llama la composición, creando una visión especial de la glorieta de Pablo Garnica, y que fue ideada por el escultor José Pedro Croft (1957). Cerca de 'Oteando', en la glorieta de entrada al barrio Covadonga, desde Tanos, está la composición de piedra, con reminiscencias de Stone Head, sin título, de Adolfo Shlosser(1939-2004), o la obra 'Cuatro cuadros', de Chema Alvargonzález (1960), en hierro y plexiglas. Estas obras constituyeron en su día una apuesta por el arte de vanguardia y una apuesta por la modernidad que, posiblemente, no ha sido aún suficientemente evaluada.
Siguiendo esta línea de la escultura de vanguardia, Torrelavega tiene una muestra de un artista local, Lucio Marcos Pernía, con su obra 'Savia Nueva', que el Ayuntamiento compró para instalarla en la nueva plaza de La Llama. De Lucio Marcos Estévez, su padre, hay muestras en el exterior del recinto La Lechera, con las que hizo un homenaje a la industria, base de la economía local; sin olvidar que su propio estudio es en sí mismo una exposición de escultura.
En el recorrido por una parte de las esculturas de Torrelavega, hay que detenerse en algunos de los trabajos de un escultor torrelaveguense singular, Jesús González de la Vega. La base social del desarrollo de la Torrelavega moderna, el campesino que abandona su pueblo para emigrar a la ciudad, buscando la industria y una mejor vida; la figura del minero unida a Torrelavega a través de La Viesca, buscando su entronque con Reocín, o los indianos, fueron pasadas al bronce después de que José Luis Gil, en el umbral del siglo XXI, las encargara para situarlas sobre el soterramiento de la ronda en el barrio Covadonga.
En este mismo barrio unas cadenas, 'Solidaridad', obra de Jorge Mier, recuerdan la unión de los vecinos del barrio Covadonga.
También obra del escultor De la Vega es un San José de trece metros de altura que se ha instalado en la fachada del edificio de la Fundación Asilo y que ha sido realizado en acero corten. Uno de los primeros trabajos de este escultor fue una pequeña imagen, en bronce, de un barrendero de Torrelavega, conocido como 'Mero', y que está plantada en la plazuela Pequeñeces.
Jesús Otero (1908-1994) está presente en el recuerdo de la ciudad en la piedra por él esculpida, entre otras, con un toro que está instalado en la zona ajardinada del Zapatón, junto al parque Manuel Barquín. También queda un sello del escultor cántabro en el relieve que corona la salida de la iglesia de San José Obrero.
Mauro Muriedas (1908-1991) es el escultor, posiblemente, más querido de Torrelavega; su humildad restó a los torrelaveguenses la posibilidad de que su obra figure en las calles para ser así más recordada. Sí hay un bonito relieve en la plaza que lleva su nombre, en Nueva Ciudad, describiendo una familia humilde En este barrio hay una relieve de don Arcadio, un sacerdote-maestro. La Virgen de la Paz, en la fachada de este colegio, obra del escultor catalán Xavier Subirachs.
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