Diez madres del colegio público 'Palacio', de Noja, han denunciado a un profesor de tercer curso de Primaria por supuestos malos tratos y abusos sexuales. La primera denuncia fue presentada el pasado 9 de febrero en el Juzgado de Instrucción número 2 de Santander y la jueza decretó el secreto de las actuaciones. Hace dos semanas se levantó la reserva y la magistrada ha citado a declarar al docente como imputado el próximo día 14. El maestro se encuentra en la actualidad en situación de baja voluntaria.
Las madres están asustadas y han recabado el apoyo de la delegada en Cantabria de la Plataforma de Padres sin Ley Internacional (PPSL), Gema López Almeida.
Según López Almeida, la primera denuncia en el Juzgado comenzó a tramitarse como un caso de faltas por agresión a los menores. Pero «a los pocos días varias de las madres pusieron también en conocimiento del juez la existencia de abusos y tocamientos a sus hijos por parte del profesor. El asunto no ha hecho más que empezar».
Por cautela, la portavoz de las familias no quiere concretar el tipo de abusos del que podrían haber sido víctimas los escolares, pero asegura que el caso podría derivar en una instrucción por agresión sexual.
Una de las madres confiesa, entre sollozos: «mi hijo tiene miedo, no quiere dormir solo». Los niños han prestado ya declaración ante el juez. El imputado sin embargo lo hará el próximo día 14.
Según la delegada de la plataforma, el docente «ha reconocido la existencia de maltrato en su declaración ante la Policía Judicial, pero ha negado taxativamente la existencia de los abusos».
El pasado 29 de enero las diez madres pusieron los hechos por escrito en conocimiento de la Consejería de Educación y se han entrevistado también personalmente con el director general de Personal Docente, José Barriuso, que envió un inspector al centro. Fue entonces cuando, según las madres, el docente solicitó la baja voluntaria y dejó el colegio.
«A los pocos días de irse, los niños empezaron a hablar porque piensan que el maestro no va a volver. Pero el miedo no lo han quitado», asevera otra madre.
Al comienzo del curso las afectadas observaron prácticas poco ortodoxas en la clase por parte del educador. «No utilizaba los libros de texto que habíamos comprado, no hacía exámenes y en diciembre hizo un ritual con los niños, como un calendario de adviento, en el que cerraban las puertas y ventanas del aula, ponía una tela con ramos, encendía una vela y rezaban todos», cuentan las madres. Pero después «comenzaron los insultos, los malos tratos y los castigos injustificados». Según señala la delegada de la Plataforma, Gema López, y denuncian las afectadas «daba tortazos y empujones a los niños, que tienen ocho años, y a uno de ellos lo empotró contra un armario. Les llamaba gilipollas e idiotas».
Pacto de silencio
Ya en diciembre «los menores comenzaron a hablar de golpes y tortazos y decían que el profesor tenía un pacto con ellos: 'de lo que pasa en clase no se cuenta nada'», Las madres comienzan a observar que los niños «no quieren ir al colegio ni tan siquiera a las excursiones» y «se han vuelto muy reservados y no cuentan nada de lo que se hace en clase porque, según ellos, es secreto», relata otra madre.
El colectivo habla en varias ocasiones con el profesor tutor y después con la dirección, que «envía un informe a Educación».
Cuando se inicia el curso después de Navidades, los menores «ya no quieren ir al colegio» y las madres se entrevistan directamente con el responsable del Personal Docente de Educación y piden amparo a la Delegación en Cantabria de la Plataforma de Padres sin Ley.
La presencia del inspector provoca la baja voluntaria del maestro, tras su primer trimestre en el colegio público, y el 9 de febrero las madres presentan la primera denuncia en el juzgado.
Después se suman otras, con acusaciones también de abusos sexuales.