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Sociedad

05.04.09 -

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El palacio de los Acebedo de Hoznayo es una de las mejores obras de la arquitectura civil cántabra del Renacimiento. Sus orígenes se remontan al siglo XVI, en que don Juan González de Acebedo levantó la torre. Esta antigua estructura fue ampliada entre 1613-1629 de manos de Fernando de Acebedo, obispo de Osma, arzobispo de Burgos y presidente de Castilla. En el transcurso de estas obras se construyó la capilla, concebida por su promotor como un panteón familiar puesto bajo la advocación de San Juan. En su interior se encontraban, bajo arcosolios situados en la capilla mayor y el crucero, cuatro esculturas orantes de mármol blanco que representaban a Fernando de Acebedo y a sus hermanos: Juan Bautista, obispo de Valladolid y presidente de Castilla; Francisco González de Acebedo, Merino Mayor de Trasmiera; y Juan de Acebedo, alguacil mayor de la General Inquisición y gobernador de Asturias.
Actualmente el palacio de los Acebedo se encuentra en un deplorable estado de conservación y las esculturas funerarias se custodian en el palacio de los Hornillos de Las Fraguas, propiedad de los Duques de Santo Mauro, a quienes llegaron por lazos familiares.
Originalmente los bultos funerarios de los hermanos que habían detentado cargos eclesiásticos (Fernando y Juan Bautista) se encontraban en la cabecera de la capilla. Ambos aparecen arrodillados, en actitud orante, ataviados con los atributos propios del cargo que tenían y acompañados por sendas inscripciones. Juan Bautista viste capa y mitra pontifical hincada en el sitial, en el que se sitúa una inscripción que, a partir de lo expuesto en el texto, parece evidente que fue encargada por su hermano Fernando para recodar su memoria: «A IESUXTO. SEÑOR DE VIVOS Y MUERTOS / D. IOAN BAPTISTA DE AZEBEDO OBPO. DE VALLID. PATRIAR / CHA DE LAS INDIAS INQVIor. GRAL. I PRESIDENTE DE CASTILLA Q. POR / SU NOBLEZA DE SANGRE LETRAS PIEDAD I MODESTIA MERECI / O TAN GRANDES LUGARES I LOS TUBO CON APLAUSO COMUN LIBRE DE AMBICION PROPIA I AGENA IMBIDIA EN BREVE TPO DIO RAR / A MUESTRAS DE BONDAD I PRUDENCIA SU OPINION I SPERANZ / AS FUERON EN TODA ESPAÑA LAS MAIORES MURIENDO DE / JO AFFICIONADOS I TRISTES A TODOS LOS BUENOS. MURIO / A VIII DE JULIO DE MDCVIII. A LOS LIII DE SU EDAD. / TU QUE ESTO LEES, HORA LA ALABANZA DE SU MUERTE AMA / SU VIDA POR EXEPLO / MIRA QUE SERAS POLVO COMO EL. Y LLORA NO HAVER SIDO / LO QUE EL. FERDINANDO ARCHEP. BURG. FRATI AMANTISS. LUCTU ET LACHRIMUS POSUIT».
Junto a Juan Bautista se situaba su hermano Fernando, luciendo una muceta de doctor sobre la capa, a imitación de la de Cristóbal de Rojas en la colegiata de Lerma. Asimismo, destaca el juego de pliegues con los que el escultor adorna la vestimenta de este personaje. El texto de su inscripción es el siguiente: «DON FERNANDO DE / ACEBEDO OBISPO DE / OSMA, ARZOBISPO DE / BURGOS, PRESIDENTE / DE CASTILLA Y DEL / CONSo. DE ESTADO / DE FELIPE III / HIZO A GLORIA DE DIOS / ESTA / IGLESIA / Y DIO LAS SEPULTURAS / Y BULTOS PRESENTES / A SUS HERMANOS Y SU / CESORES Y A LOS HUE / SOS PATERNOS QUE / ESTAN SOBRE ESTE / BULTO».
Los arcosolios que albergaban las esculturas funerarias de los otros dos hermanos estaban en el crucero. Ambos repiten la actitud de los anteriores, aunque en este caso no se conservan las inscripciones que originalmente les acompañaban. En el lado izquierdo se encontraba la escultura de don Francisco González de Acebedo, en cuya desaparecida inscripción podía leerse lo siguiente: «DON FRANCISCO / GONZ. DE AZEBEDO SR. / Y MAYOR DESTAS CA / SAS MERINO MYOR / DE / TRASMIERA». En el lado derecho estaba el bulto funerario de don Juan, carente de leyenda y vestido con armadura sobre la que luce la cruz de Santiago.
Gabriel Pinedo
Estos bultos funerarios, concluidos en 1617, son obra del escultor Gabriel Pinedo, principal representante del romanismo soriano, a quien Fernando de Acebedo conoció durante su estancia en Osma como obispo entre 1610 y 1613, fechas en que este artista se encontraba trabajando en dicha localidad. En un primer momento tan sólo le encargaron las esculturas de Juan Bautista y Juan de Acebedo, de modo que la ejecución de las otras dos, correspondientes a Fernando y Francisco de Acebedo, se confió a Esteban Fernández, artista vinculado con el círculo de escultores romanistas de Burgo de Osma que debió tener un prestigio como escultor equiparable al de Pinedo, lo que explicaría que se le encargaran estas obras.
En el contrato firmado por Fernández en 1612 se especificaba que si no podía hacer los bultos, éstos debían ser realizados por Gabriel Pinedo, quien asumió este encargo en 1613, comprometiéndose a que las cabezas debían esculpirse en Burgo de Osma colocando bajo cada una de ellas una inscripción.
El tipo de composición de las esculturas de los Acebedos deriva de los modelos que los Leoni impusieron en El Escorial y que tuvieron una amplia irradiación en la escultura española de la Edad Moderna. Su modelo y estilo fueron difundidos en el Norte de España por alguno de los artistas manieristas más importantes, extendiéndose su realización hasta el Barroco.
El deseo de las altas clases sociales cántabras de emular a la Corte hizo que se hicieran representar como las esculturas de El Escorial, en actitud orante, ante un reclinatorio, bajo arcosolio, con objetos y vestidos alusivos a sus altos cargos y acompañados de inscripciones laudatorias. En el caso de las esculturas de los Acebedos se descubre, además, cierta relación con las estatuas orantes de los duques de Lerma del convento de San Pablo de Valladolid.
En Cantabria uno de los primeros ejemplos de escultura funeraria es la del sepulcro de Alonso de Camino, realizado en 1592 para el convento de San Ildefonso de Ajo. En el siglo XVII el bulto funerario de don Rodrigo Gómez de Rozas en la iglesia de La Revilla de Soba repite este modelo, que también tuvo una amplia difusión en la región a lo largo del siglo XVIII, como evidencia la escultura de don Francisco de Otero y Cossío para la capilla del Lignum Crucis del monasterio de Santo Toribio de Liébana, de principios del XVIII, o las de los condes de Hermosa del palacio de Elsedo de Pámanes, realizadas hacia 1720.
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