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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Cantabria General

TRIBUNALES

El chico sufre pérdida de memoria y no recuerda ni sus estudios de Informática
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Los acusados declaran ante la mirada atenta de los padres de la víctima. /SANE
Dos porteros de discoteca identificaron ayer sin ningún género de dudas a los dos jóvenes, de 21 y 22 años, acusados de golpear brutalmente a otro muchacho, al que pisaron la cabeza cuando estaba inconsciente en el suelo.
Como consecuencia de los golpes, la víctima, un ingeniero informático de 26 años, sufre pérdida de memoria e importantes lagunas de su vida previa al traumatismo, que le impide en muchos casos reconocer personas y lugares. «La agresión me ha cambiado la vida en todos los aspectos. Daba clases y he perdido todo el recuerdo de lo que había estudiado. Y no encuentro trabajo. Las empresas me rechazan por mi problema», declaró ayer Fabián Solana al tribunal de la Audiencia de Cantabria que juzga a Sergio D.M. y Pablo R. C. como supuestos autores de un delito de homicidio en grado de tentativo.
El Ministerio Fiscal solicita siete años de prisión para cada uno de ellos, además de 350.000 euros de indemnización para la víctima por las secuelas y daños morales sufridos. La acusación particular, que ejerce el lesionado, eleva la petición de condena a doce años al calificar los hechos como tentativa de asesinato con alevosía.
Los procesados, sin embargo, rechazaron su intervención en la trifulca que desembocó en el ataque salvaje, ocurrido en la Nochebuena de 2006. Sergio, que tenía 19 años cuando ocurrieron los hechos, se negó a contestar las preguntas de las acusaciones pública y privada, y sólo respondió a las defensas para asegurar que no recordaba prácticamente nada de lo ocurrido porque había bebido mucho. El joven precisó que los dos amigos habían bebido «entre diez o quince copas». A pesar de su mala memoria, afirmó que la víctima «pegó a Pablo y le hizo caer al suelo, no recuerdo más».
Su compañero de banquillo, Pablo, un chico que entonces tenía 20 años, sí recordó. Coincidió en que habían ingerido gran cantidad de alcohol. Ambos se encontraban con más amigos en la discoteca 'Indian', de Santander, cuando surgió una discusión entre Sergio y un joven de otro grupo llamado Ángel. El procesado declaró que salieron fuera y se produjo un altercado «en el que participó mucha gente. Había tanta que no se podía ni contar». El joven aseguró que se acercó y recibió un golpe que le hizo caer al suelo. «Después me ayudaron a levantarme y fui a casa», concluyó.
Porteros de noche
Sin embargo, los dos porteros de la discoteca rebatieron ambos testimonios y su declaración constituye la principal prueba de cargo de las acusaciones. Uno de los testigos identificó a los dos acusados como a los autores de la cruel agresión. El portero aseguró que se produjo una pelea en el paso de peatones de la calle y vio cómo «el más pequeño» (Pablo) dio un golpe a la víctima, que le hizo caer al suelo. «El muchacho quedó tumbado inconsciente y entonces le dio dos patadas en las costillas. Después apareció otro (Sergio) y le pisó la cabeza dos veces con contundencia». El encargado de seguridad precisó que vio «nítidamente» cómo Sergio «le dio dos pisotones en la cabeza al chico que estaba inconsciente en el suelo. No tengo por qué mentir, porque no conozco a ninguno», reiteró. Su compañero declaró en el mismo sentido. Manifestó que vio a uno de los acusados propinar «dos patadas al chico que estaba tirado en el suelo y luego vi al otro que le pisó dos veces la cabeza con gran fuerza».
Otro de los testigos, que no participó en la trifulca, aseguró que los agresores fueron Pablo y otro chico, apodado 'el Piña'.
La víctima, Fabián Solana, que acudió acompañado de sus padres, dice que despertó en el Hospital Valdecilla el día 8 de enero y pensó que había tenido un accidente. Los médicos forenses han informado que las lesiones fueron tan graves que su vida corrió peligro. Como consecuencia del traumatismo, el joven sufre un trastorno de la memoria, que incluye los últimos años de la carrera, tiene dificultades para concentrarse, padece trastornos de control emocional con marcada irritabilidad y problemas de aprendizaje. El juicio continúa hoy.
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