No ganamos para sustos con ellos. A los profesionales cántabros la suerte no les está sonriendo en este inicio de temporada. Los accidentes, las lesiones y las caídas de algunos de ellos han marcado los tres primeros meses de competición, en los que tan sólo las victorias de los corredores del Fuji Servetto Juanjo Cobo y David de la Fuente nos han hecho sonreír. Óscar Freire, Ángel Madrazo, Alberto Fernández, 'Litu' Gómez, Fran Ventoso y David de la Fuente ya saben lo que irse al suelo este año.
Freire se rompió dos costillas en el mes de febrero, tras una caída en el Tour de California, prueba que eligió el torrelaveguense para abrir su calendario de 2009. Y lo curioso es que la rotura no se produjo por el impacto contra el asfalto, sino que Óscar tuvo la mala suerte de que cuando estaba ya en el suelo otro corredor le golpeó con la rueda de su bici. El resultado: dos costillas rotas y la temporada de clásicas hecha añicos. Freire, un corredor siempre acosado por las lesiones, nunca había tenido un tropezón con resultado de rotura. Siempre había librado, pero esta vez, en California, la suerte no fue su aliada. Estuvo casi dos meses de baja y hace dos semanas y forzado por su equipo, el Rabobank, volvió a subirse a la bicicleta en la Vuelta al País Vasco, aunque sin mucho convencimiento. A pesar de que ha estado muchos días parado y su estado de forma es peor del que tenía a principios de temporada, Freire prepara ya las clásicas que quedan por disputarse, pero sobre todo, está muy centrado en el Tour de Francia en julio y en el Mundial de septiembre.
Puntos de sutura
Otro de los perseguidos por la mala fortuna es Alberto Fernández. El corraliego del Xacobeo Galicia se perdió el arranque de la temporada ciclista como consecuencia de la artroscopia a la que fue sometido a causa de la rotura del cuerno anterior del menisco de la rodilla derecha. Fernández acabó la temporada 2008 en perfectas condiciones, aunque con el recuerdo de la caída que sufrió en la Vuelta a Irlanda (en agosto), donde se dio un tremendo golpe en la rodilla. No le prestó mucha atención en aquel momento, pero al empezar a forzar en los entrenamientos de la pretemporada llegaron los dolores. Una resonancia descubrió una fractura en el cuerno anterior de la que tuvo que ser intervenido en diciembre.
Alberto comenzó la campaña muy tarde, casi en el mes de marzo. Y en su debut volvió a encontrarse con la mala suerte. Tuvo una caída en la pasada Vuelta a Castilla y León, en la misma en la que Lance Armstrong se rompió la clavícula. Lo de Alberto fue menos grave: traumatismo craneoencefálico y puntos de sutura bajo un párpado tras estrellarse con la cabeza contra el suelo. Ahora, es uno de los preseleccionados por Álvaro Pino para el Giro de Italia.
Expuestos al tráfico
Lo de Ángel Madrazo no fue una caída en competición sino un accidente de circulación puro y duro cuando estaba entrenando. Es precisamente en los entrenamientos, cuando los ciclistas comparten carreteras con coches, camiones y demás medios de locomoción, cuando estos están más expuestos a sufrir accidentes. Pues eso le ocurrió la pasada semana a Madrazo. No sufrió ninguna rotura tras el accidente, pero si varios traumatismos fuertes en la pierna derecha, en el cuello y en el pecho. El santanderino, incluso, llegó a perder el conocimiento y tuvo que ser atendido para no tragarse la lengua. En estos momentos, Ángel se encuentra recuperándose, a la espera de que pasen los días y que su pierna le permita volver a subirse a la bici. Se coserá el dorsal probablemente en la próxima Vuelta a Romandia, a finales de este mes.
Pero el que se lleva la palma en lo de las caídas es Ángel Gómez. Nuestro 'Litu' no levanta cabeza desde el año pasado. Si hubiese un premio a la desgracia y la mala suerte, el de Ucieda se lo llevaría de calle. En el Tour de Flandes de 2008, 'Litu' chocó contra una isleta en plena carrera y se rompió el radio del brazo derecho. Tuvo que estar dos meses de baja. En el mes de julio, sufrió un espectacular tortazo en la tercera etapa del Tour de Francia, en la que se fisuró la cadera. No tuvo que pasar por el quirófano, pero se perdió el resto de la temporada.
Cuando comenzó la pretemporada, 'Litu' cogió la bici con más ganas que nunca, pero el 6 de diciembre, en plena 'operación salida' del puente de la Constitución, un conductor despistado se lo llevó por delante mientras entrenaba y se dio un fuerte golpe en la rodilla. Catorce días después, una nueva caída en un entrenamiento truncó sus planes. Fue el 20 de diciembre, cuando 'Litu' se machacaba por las carreteras de Cantabria junto a Iván Gutiérrez. Aunque al principio parecía que el trompazo no había tenido consecuencias graves, al cabo de unos días llegaron los dolores. Un mes después y tras una resonancia se le detectó una pequeña rotura en la zona isquiopúbica de la cadera. Otra vez la cadera le hacía estar de reposo absoluto. 'Litu' no pudo ni siquiera acudir a la presentación de su equipo el Fuji Servetto en Italia y lo peor es que tuvo que estar 47 días parado. Tras ese tiempo, Ángel volvió a montar en su máquina y pese a las molestias comenzó a entrenar y competir. Debutó en la Clásica de Almería y después viajó a Bélgica para disputar la Clásica de Vlaanderen, en Flandes. Pero en la siguiente prueba, los Tres Días de La Panne, 'Litu' volvió a irse al suelo. En la segunda jornada, el cántabro se vio metido en una montonera y sufrió una aparatosa caída. El casco quedó hecho añicos, pero le protegió de un fuerte golpe en la cabeza. Así todo, fue evacuado en ambulancia y tuvo que estar en observación en un hospital belga durante 24 horas. 'Litu' espera aparcar ya esta mala suerte y volver a estar en plena forma para disputar algunas de las grandes citas del año a las que acuda su equipo.
Antes de conseguir la victoria en el G. P. Miguel Induráin David de la Fuente (Fuji) estuvo a punto de darnos una alegría en Llodio, pero una caída bajando el alto de Altube, le pasó factura. La caída no tuvo consecuencias, pero Samuel Sánchez le ganó la partida. Algo parecido le ocurrió a Fran Ventoso (Carmiooro A-Style) en el pasado Giro de Friuli. El reinosano se cayó en un paso de cebra (llovía) y se quedó sin opciones de victoria.