Algunos de los profesionales que participaron en esta iniciativa ya estaban acostumbrados a hacer intercambios. Es el caso de Ángela Fuertes, directora administrativa de Harmon Hall, una academia de inglés que suele ofrecer colaboraciones gratuitas a otras instituciones a cambio de promoción para su negocio. Con esa finalidad, habían impartido recientemente talleres de inglés en la Universidad de Cantabria y de cuenta cuentos en la última Feria del Libro. «Hay que aprovechar las sinergias», aconsejaba Ángela después de entregar su tarjeta a Noelia Espinosa, una treintañera que había acudido al encuentro para promover Organizza, una firma cántabra creada en 2007 y especializada en la celebración de congresos yferias.
En su mayor parte, los contactos se establecían uno a uno pero, a medida que avanzaba la tarde y el ambiente se tornaba más distendido, se fueron creando grupos más numerosos. Uno de esos corrillos era el integrado por José Antonio Vélez, de Estanterías Viana; Carlos Martínez Álvaro, asesor de Intercomercia; el director de la delegación cántabra de Mcc Telecom, Óscar Fomperosa; y Manuel Cardenal, responsable comercial de la empresa de energías renovables, Indesmedia Eol. «Había oído hablar de este tipo de sesiones pero no había estado en ninguna y sentía curiosidad», comentaba Vélez, a la caza de clientes entre los representantes de industrias y comercios. «Sabía que se celebraban en Estados Unidos y creo que es una fórmula atractiva», dijo Martínez, interesado en asesorar en responsabilidad civil y reclamaciones a empresas de alimentación.
El sol y el viento
En esos momentos, le entregaba su tarjeta a Óscar Fomperosa, dispuesto a aumentar la red de contactos de su empresa tecnológica, especializada en integración de sistemas de voz, datos y video. A su lado Cardenal que, minutos antes había utilizado el micrófono para comunicar al resto de asistentes su disposición para «hacer negocios con el sol y el viento», les escuchaba a la espera de su turno. Poco a poco, los invitados fueron abandonando las instalaciones de la Cámara en la Plaza Porticada. Pero muchos de los que habían llegado solos se marchaban acompañados. A primera vista, la experiencia ha sido un éxito, aunque los verdaderos resultados podrán medirse cuando, pasadas unas semanas, alguien recurra al tarjetero.