Recuperación del empleo, mejora del poder adquisitivo de los trabajadores, reforzamiento del estado de bienestar, ratificación de los objetivos sociales, y regulación de los mercados financieros fueron las principales reivindicaciones lanzadas a los gobiernos de la Unión, por decenas de miles de personas asistentes a la primera euromanifestación para «combatir la crisis». Los participantes coparon el centro de Madrid en un ambiente festivo. No faltaron charangas, pitos, bocinas, y alguna que otra protesta contra el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero. No obstante, los líderes de los principales sindicatos españoles, CC OO, UGT y USO, arremetieron contra las políticas «neoliberales y conservadoras».
El número de manifestantes desbordó las previsiones según los organizadores, que situaron la asistencia en 150.000 personas, cifra «desorbitada» según la Policía Nacional que bajó el listón a algo más de 20.000. Entre ellos, los 1.500 trabajadores que se desplazaron desde Cantabria para participar en la manifestación. Lo cierto es que la concurrencia a este acto, convocado por la Confederación Europea de Sindicatos (CES), superó con creces la de los últimos Primero de Mayo. Las euromarchas continuarán este sábado en Bruselas y el día 16 en Berlín y en Praga. La primera se desarrolló en España para que quedara constancia de que «el sur de la Unión Europea (UE) también existe».
Los secretarios generales de CC OO (Ignacio Fernández Toxo), UGT (Cándido Méndez) y USO (Julio Salazar) caminaron tras la pancarta de cabeza, en la que se leía «combatir la crisis - lo primero, el empleo». Estuvieron acompañados del máximo responsable de la CES, John Monks, y de delegados sindicales de Portugal, Francia, Italia, Bélgica, Luxemburgo y Andorra. Sin embargo, el servicio de orden no pudo impedir que se colocara por delante un grupo de hombres y mujeres, afiliados a USO, vestidos de riguroso luto y con simulados ataúdes en los que se leía «capitalismo de casino», «políticas del FMI», etc. Igualmente portaban una bandera europea con la frase de «Zapatero no entierres nuestro futuro».
La tribuna de oradores fue un desfile de cuadros sindicales, que exigieron a los gobiernos un plan de rescate que impulse el empleo. Entre ellos tomaron la palabra los líderes españoles. Salazar fue el primero. Defendió «conseguir una Europa con rostro humano» y «plantar cara a los facinerosos y especuladores que continúan sueltos, provocadores de la crisis». Pidió a los candidatos de los comicios europeos del 7 de junio que incluyan las demandas de la CES en su programa electoral. A su juicio, la UE tiene que caminar bajo «unidad, internacionalismo, defensa de los derechos de los trabajadores y solidaridad».
Monks, Méndez y Toxo arremetieron contra aquéllos que practican «políticas neoliberales», «conservadoras» y «de derechas» y animaron a los ciudadanos a participar en el proceso electoral de junio. «Europa tiene que tomar iniciativas, es lamentable que sus miembros hablen con voces distintas. Tiene que recuperar su liderazgo social y moral», añadió el dirigente de CC OO. Méndez lamentó que la Comisión de la UE esté «esclerótica» e «impotente» frente a la crisis. Los sindicalistas españoles también se refirieron a Rodríguez Zapatero. «Los discursos tienen que dejar paso a los hechos» dijo el secretario ugetistas, tras reiterar que echó de menos, en el debate del estado de la nación, que el presidente desvelará cómo va a proteger a los parados sin cobertura de desempleo y reclamó «unidad de acción institucional». Argumentó que «las comunidades autónomas no pueden hacer la guerra por su cuenta».
Estrechar lazos
«Tienen que estrecharse lazos de colaboración» entre el gobierno central y los territoriales, dijo. Toxo, el único que fue interrumpido con una ovación, instó al jefe del Ejecutivo a convocar inmediatamente el diálogo social porque «hay que ponerse al tajo y a la tarea». «Los sindicatos tienen alternativas, propuestas y capacidad de negociación y si nos obligan capacidad de movilización», concluyó.