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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 23 mayo 2012

Sociedad

Médico, sexólogo y psicoterapeuta sexual, familiar y de pareja

Carlos San Martín es uno de los sexólogos más importantes de este país. Tiene su consulta en Santander y la agenda de la semana completa. A diario es muy estricto con la dieta y sólo come cosas sanas, pero siempre hay una ocasión en la que merezca darse un buen homenaje.

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Aunque le gusta comer, sigue una dieta pretoriana que está dispuesto a saltarse para ir a Casa Setién, en Oruña. El médico y sexólogo Carlos San Martín sale de su consulta en la calle Emilio Pino poco antes de las dos de la tarde. Desde el año 1994 coordina el Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud (Cipsa), donde pasa prácticamente gran parte del día. Normalmente suele ir a nadar antes de comer, pero hoy rompe todas sus rutinas. Aparece en el restaurante como un pincel vistiendo traje, camisa y corbata en tonos marrones. «Soy un hombre presumido y hago gala de ello», reconoce sin problemas mientras la maitre Arancha Sánchez nos enseña los salones de este precioso rincón de Piélagos. San Martín conocía el restaurante, pero señala que ahora está mucho más bonito. Hace tres años y medio que el diseñador cántabro Paco Estrada hizo un gran trabajo y consiguió sacar partido a cada uno de los rincones de las dos casonas de piedra que dan forma a Casa Setién. Tras un agradable paseo por los jardines y ver la tortuga y varias carpas que habitan en el estanque, pasamos al comedor, donde nos espera Jesús Ruiz, el otro maitre. La luz de la estancia confiere al momento una gran calidez. De fondo, música lenta y agradable. «Me gusta cuidarme y para ello como sano. Soy médico y tengo que predicar con el ejemplo», comenta para puntualizar que «hay días, como hoy, en los que no me privo de nada». San Martín es también presidente de la Asociación Española para la Promoción Integral de la Salud Sexual (Apiss) desde 2006 y director asociado de la Revista científica 'Sexología Integral'. Tiene tras de sí un currículum impresionante. Es de origen colindrés, así que puntualiza que tiene «gen pescadero». «Como pescado casi a diario, sobre todo a la plancha. Mi padre lo cocina de cine y en mi casa siempre ha sido el plato de los homenajes». Recomendaciones. Después de echar un vistazo a la carta confiamos en el buen saber de Jesús Ruiz para que nos guíe en las especialidades de la casa. En la cocina está Jorge Bedialauneta con su equipo y Ruiz nos recomienda los perrechicos, el foie, los bocartes -«son de Croacia, que son los que más se parecen a los de aquí»-, el pastel de chicharro, el mero -«éste sí que es de aquí» - y las carrilleras de buey estofadas. Todo suena fantástico. San Martín elige el vino, porque de eso entiende un rato. La carta tiene más de 300 referencias. «Me gustan las cosas atípicas. Creo que las denominaciones de origen garantizan la calidad, pero limitan la creatividad». Se decanta por un Viña Lancina, un blanco de Bárcena de Cicero de uva Riesling. «Soy socio del Vinoselección, que es como un Círculo de Lectores pero de vinos. El club te manda vinos que elige por ti y te permite probar cosas interesantes. Además he hecho algún curso de cata con Philippe Cesco, propietario de La Ruta del Vino en Santander». Y de aguas, San Martín también sabe. En Casa Setién tienen una carta con una treintena de referencias. «La 'Voss' es de Noruega. Es muy buena, muy suave porque es de mineralización débil. También conozco la de 'Finé', que es japonesa. Pero no sería capaz de distinguir el agua como lo hizo Revilla en la tele». Empiezan a llegar los platos y con ellos un buen trabajo de presentación en el que no faltan los detalles como los pequeños montoncitos de sal de vino. «Mira, de sales también sé. Todo es por mi mujer, Ángela, que le encantan. En casa tenemos sal de rosas, del Himalaya, sal marina...». Aun así, Carlos San Martín reconoce que entresemana se cuida mucho y no come en exceso. «Mi suegro tiene una huerta magnífica en Liaño, así que puedo presumir de comer productos naturales a diario. Todos los días como verduras y me encantan las cremas. Tengo la suerte de que Ángela es una gran cocinera y le encanta experimentar. Su familia tuvo el bar Camuesco en La Porticada, así que ella se crió entre fogones. Me gusta mucho la crema de espinacas o el 'multimix' de verduras que hace». Serie limitada. De segundo, suele comer pescado. «El que más me gusta es el machote y, como no podía ser de otra forma, el san martín. Ahora, lo que más me gusta del mundo son unas buenas anchoas. Sería capaz de matar por ellas, y de dulce, por un buen sobao pasiego», reconoce con exaltación. En ese mismo momento, se acerca a la mesa el maitre y nos ofrece unas anchoas de Laredo, concretamente de la serie limitada de Codesa. «Dicen que estas son las que Revilla lleva al Rey», apunta Jesús Ruiz, a lo que San Martín añade con gracia «pues, vamos a comer anchoas reales. Parece que me has oído. Acabo de decir que me encantan». Volvemos al tema de los sobaos y nos descubre un truco. «Mi mujer los congela. Cuando compramos un paquete, ella, por mi bien, los parte por la mitad, los envuelve en papel film y los mete en el congelador. Los fines de semana, que es cuando me doy algún homenaje, sólo tengo que coger un paquetito, meterlo 15 segundos en el microondas y quedan como recién hechos. Quedan perfectos. Es una buena forma de no comértelos de una sentada por miedo a que se estropeen». Pero Carlos San Martín también sabe cocina, de hecho, durante el servicio militar tuvo que estar entre fogones. «Hice la mili en la Yeguada de Ibio hace 25 años, y allí, además de médico, fui cocinero». Sustancias afrodisíacas. Como es médico y sexólogo es obligado preguntarle por alimentos afrodisíacos. «Científicamente no está demostrado que ninguna sustancia lo sea. Lo único afrodisíaco que hay es una buena compañía a la luz de unas velas», señala tajantemente. «Algunos aseguran que las ostras y los moluscos en general lo son, pero yo no lo creo. También en África dicen que el polvo de cuerno de rinoceronte aumenta la potencia sexual y lo único demostrado que hay es que los rinocerontes se quedan sin cuerno. En Japón utilizan la aleta de tiburón, y lo mismo. Científicamente no hay nada probado». A diario San Martín trata a muchos pacientes que acuden a su consulta reconociendo que tienen una disfunción sexual. «Cada vez hay más gente consciente de que lo que le ocurre se puede tratar y mejorar así sus relaciones sexuales. El problema es que la salud sexual siempre se ha considerado la hermana pequeña de la salud, aunque ya en el año 1974 la Organización Mundial de la Salud estableció su concepto de salud», comenta sabiendo perfectamente de lo que habla, y es que apunta que «en España hay dos millones de personas con disfunción eréctil y eso no es ninguna tontería. El 80% de los casos tiene un componente con base médica que si se trata se puede solucionar. Está claro que un hombre de 60 años, vascularmente no puede estar como cuando tenía 30, pero eso no significa que su vida sexual se haya acabado. La sexualidad no es un yogur con fecha de caducidad». Entre bocado y bocado. Entre bocado y bocado de unos excelentes perrechicos y del pastel de chicharro, San Martín charla también sobre la píldora postcoital. «Creo que era necesario garantizar el acceso de toda la población a un método anticonceptivo de emergencia. En Cantabria ya era gratuita en los centros de Urgencias y de Planificación Familiar. Lo que me preocupa no es que se dispense, sino que la gente deje de tener cuidado y establezca relaciones sexuales de riesgo». Carlos San Martín habla mientras come tranquilamente y reconoce que «ojalá que algún día los españoles puedan hablar de sexualidad con la misma naturalidad que lo hacen de política o de la crisis. En otros países se ha conseguido pero aquí sigue siendo fácil recurrir a la broma, al chascarrillo. Sorprende que las nuevas generaciones perpetúen mitos de hace cuarenta años como el tamaño del pene, por ejemplo. Además hablar de sexualidad implica hacerlo de lo políticamente correcto. Hoy no vende una persona que sólo haya tenido relaciones con una sola persona o alguien que dice lo que le gusta y lo que no. Todavía no hemos llegado al punto de naturalizar lo que de por sí es natural, como lo es el sexo». La importancia de la televisión. Aun así reconoce que en los últimos años, «hemos avanzado. La televisión, por ejemplo, ha tenido un gran papel a la hora de abrir los ojos a la población con respecto a la homosexualidad. Series como 'Hospital Central' enseñan que detrás de una relación entre dos mujeres hay sentimientos, hay gente que sufre o que tiene buenos momentos. Lo fácil es criticar, es juzgar sin ponerse en el lugar de la otra persona. Tengo pacientes transexuales y todos tienen tras de sí una tragedia personal tremenda. Lo fácil es hacer un análisis superficial y no tomar una actitud empática. Nos quedamos en la anécdota». San Martín tuvo claro que quería ser médico a los cinco años, «cuando vi la serie de televisión de 'El doctor Gano'. Era en blanco y negro y venía a ser como 'House' pero en amable». Sabor maravilloso. Durante esta conversación ha llegado a la mesa el mero -«está muy bien hecho, exquisito»- y las carrilleras estofadas de buey -«tienen un sabor maravilloso»-. Además del trabajo que Carlos San Martín desempeña al frente de Cipsa, dirige el Programa Senda de Reeducación y Terapia para Hombres que ejercen la Violencia en la Pareja dependiente del Gobierno de Cantabria. «Tengo la virtud de saber separar. En el trabajo no juzgo a quien tengo delante haya hecho lo que haya hecho. Cuando salgo de la consulta, tengo mi opinión, pero reconozco que es difícil tratar a maltratadores, pedófilos, pederastas... Pero hay que hacerlo. El problema es que a veces se crea un debate más social que médico, como en el caso de la castración química». En este punto llegan los postres. Helado de higos, leche frita, brazo gitano de Setién y una teja. La conversación y la comida han sido muy interesantes. Ambas para repetir. San Martín tiene que volver a la consulta pero promete volver a Casa Setién con su mujer. «Le va a encantar».
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