«Señor Policía, ¿qué pasa ahí dentro?». Tres niños doblan el cuello para mirar al hombre de uniforme que custodia la puerta del parque de La Magdalena. «Pasad, que esto es para vosotros, es el Día Infantil de Cantabria». Para que ellos, algo despistados, y todos los niños de la región no pierdan las tradiciones propias de Cantabria ni el significado de las mismas por el paso del tiempo y la modernidad. Con este principio nació este acto, que ya suma su edición 32ª bajo la batuta de ADIC, la Asociación para la defensa de los intereses de Cantabria, que ayer miró al cielo con alivio al ver que la lluvia no iba a deslucir el programa de actos, que se extendieron hasta las 20 horas.
Con «pocos actos y muy poco espacio», en opinión de algunos asistentes, ayer se estrenaban un mercado cántabro, un concurso gastronómico y una exhibición de los zamarrones de Valdeprado del Río. Fueron ellos, con sus danzas y campanos, los que abrieron el acto de izado de bandera. Entre las autoridades que pasaron por La Magdalena, cabe destacar la presencia del presidente regional, Miguel Ángel Revilla, el consejero de Presidencia, Vicente Mediavilla; el alcalde, Iñigo de la Serna; los concejales Santiago Recio y Carmen Ruiz; y el portavoz del grupo municipal regionalista, Francisco Sierra.
Irresistible para la vista
Una de las novedades con más éxito del acto fue el mercado con productos cántabros, o 'mercau cántabru', como prefiere denominarlo Bernardo Colsa, presidente de ADIC. Su propósito es «afianzar esta propuesta» y, con el apoyo de la Consejería de Desarrollo Rural, «llevar el 'mercau' por toda Cantabria». Ayer fue la prueba piloto, y pese a que faltaban comerciantes ataviados con trajes regionales, lo que se respiraba en la carpa donde estaban instalados los puestos era el olor de Cantabria: mieles, anchoas y bonito, montañas de quesos, degustación de cerveza Dougalls hecha en Liérganes, pan de todo tipo de cereales, harina de borona, rosquillas, tartas, bizcochos... Y de fondo, el aroma de las virutas de madera de las tallas con escudos, casas o albarcas que también se podían adquirir.
De abrir boca iba ayer el Día Infantil, porque desde el extremo que linda con el recinto del Tenis llegaba el olor de un guiso de patatas con carne que elaboraban 40 cuadrillas y que después probó el público. También abrió la boca la destreza de Ernesto Espeleta, cortador de troncos que ostenta el récord en esta modalidad, así como exhibiciones de lucha cántabra, tiro con cuerda, carrera de lecheras y salto del pasiego. Ernesto puso la sorpresa de la jornada al tallar para la hija del presidente regional una silla de madera con motivo de su primera comunión.