Un grupo de descendientes de los especialistas franceses y belgas que se asentaron en Campoo en el siglo XIX de la mano de la industria del vidrio se propone recuperar este trozo de historia. Que no es sólo una, sino varias, porque se mezcla la de un sector allí desaparecido, la de las instalaciones fabriles, la genealógica... y, al fin y al cabo, como explican Josu Aramberri y Antonio Bourgon, dos de los promotores de la iniciativa, «la de toda la zona».
Durante casi un siglo (de 1844 a 1928) Campoo fue conocido en el resto de España y de Europa por su importante producción cristalera, que se apoyaba en tres fábricas: 'La Luisiana', 'La Cantábrica' y la 'Santa Clara'. Las dos primeras se ubicaron en Las Rozas y en Arroyo y la tercera en Reinosa. Numerosos europeos vivieron el esplendor y el declive de la actividad en primera persona.
Esta historia se conoce bien en otros países del entorno, donde existe ya hace tiempo un movimiento intenso para recuperar los apellidos ligados al vidrio. En Francia, la asociación 'Genverre' le sigue la pista a estos trabajadores de las fábricas de cristal, el mismo empeño que desarrollarán ahora en el Norte de España el colectivo de descendientes españoles de aquellos profesionales.
Reunión el sábado
La asociación sin ánimo de lucro que se está gestando se llamará 'Genvitrum' y los socios fundadores se apellidan Bourgon de Izarra, Kopp Gómez, Gutiérrez Rapp, Guerra de Viana o Sierra Álvarez, por citar sólo a algunos. Tienen previsto reunirse el próximo sábado, 27 de junio, en Reinosa para presentar en sociedad a su criatura, que está abierta a todos aquellos que quieran sumarse. Alfonso Bourgopn ya ha redactado los estatutos y para el acto fundacional están confirmadas las presencias de la directora del Centro Nacional del Vidrio, Aurea Juárez, y de la directora del Museo del Vidrio de La Granja de San Ildefonso, Paloma Pastor.
También acudirá José Sierra Álvarez, autor del libro 'El complejo vidriero de Campoo', un referente para el colectivo desde el momento en que su trabajo de investigación sobre la actividad vidriera de aquella comarca durante casi un siglo contribuyó de forma importe a encender la chispa de la idea que está en marcha.
El bilbaíno Aramberri, profesor de la Universidad del País Vasco y ligado a Campoo por lazos familiares, explica que en el sector estuvieron imbricadas familias como los Lantarón, los Cayón, los Truan (apellido del actual consejero de Sanidad cántabro, que descendería de esta industria) o los Bourgon. «Con el paso de los años, se va creando un sentimiento de pertenencia a una historia concreta, aunque los descendientes están muy desperdigados».
La asociación quiere acabar con esta dispersión. Su objeto social es fomentar el estudio y recuperación del patrimonio mueble e inmueble relacionado con el mundo del vidrio en España y también se persigue investigar y difundir las genealogías de estas gentes y su conexión con las sagas vidrieras de otros países europeos. Además, se espera poder participar en las normativas que afecten al sector, así como conservar toda la información relacionada con el vidrio.
Documentos y fotos
Hasta el momento, los promotores han ido recopilando documentos y fotos de los años en que funcionaron en Campoo las tres fábricas. «Se está haciendo utilizando la memoria de la gente de la zona y propiciando la participación», señala Aramberri, que alaba este tipo de 'museo vivo' que resulta de la simple colaboración entre los vecinos de un área, por el hecho de que cuentan con imágenes y relatos en primera persona.
«Es un proyecto que se contrapone al de museo 'bancario' en el que cualquiera hace una aportación y su contribución queda en depósito. Esta otra idea del 'museo vivo' significa que la información está en manos de particulares y va circulando, de forma que quien esté interesado puede ir conociendo lo que aportan los demás».