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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

GPS - GUIA PARA SALIR

En la Bolera de los Moros existen vestigios de un castillo, camperas llenas de leyenda entre hoces y colladas con laderas sembradas de leños secos triscados por el requilón del último invierno. Hay lugares de fantasía lugareña con invenciones espantables de tragedias de esforzados guerreros, doncellas encantadas, pastores enamorados y cuevas y grutas escondiendo tesoros...
13.07.09 -

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El notable rasgo establecido por el discurrir del río Deva entre el enorme macizo formado por la elevación alpina del Terciario y conocido como el Desfiladero de la Hermida, provoca un inicial anhelo de alcanzar las cumbres más altas y contemplar la fuerte personalidad paisajística de ese cañón.
Esa desigual intromisión entre el deseo y las posibilidades físicas de superar las paredes escarpadas del desfiladero, lo satisface la estratégica situación del mirador de Santa Catalina, en la cima del monte Hozarco. Está a 760 metros de altitud y es de fácil acceso desde el pueblo de la Hermida. Se llega a través de la carretera que conduce a Puentenansa, que, frente al núcleo poblacional de Piñeres, señala una estrecha carretera asfaltada cruzando por el Monte Hozarco hasta llegar a un rellano rocoso de arenisca rojiza, donde estuvo emplazado un reducido castillete entresiglos VIII y IX, según trasmite la secuencia estratigráfica. Es de planta rectangular y está rodeado de una elemental muralla construida con sillarejo a 'su caer' y sobre el cual se elevaba una tosca empalizada de madera. Las últimas excavaciones consideran su utilización para el control militar y económico del tradicional paso entre los Valles del Deva y del Nansa hacia Liébana durante toda la Edad Media.
Leyenda. Si todas las ruinas tienen su leyenda, estas del Monte Hozarco, con la ermita de San Catalina a los pies, cuenta con amplios episodios. Tal vez, uno de los más extendidos es el de ser lugar donde jugaban los moros con bolos y bolas fundidas en oro. Sin embargo, en ninguna de las excavaciones efectuadas han sido hallados restos de objetos que correspondan a influencia musulmana y sí a diversas cronologías.
Entorno: La aproximación al enclave del emplazamiento defensivo permite disfrutar de un bosque planocaducifolio integrado por hayas, robles, y frondosas boscosas de diversa identidad. Además, una vegetación potencial relevante como el Narcissus triandrus (junquillos blancos) y otras especies de atrayente floración a través de un cómodo recorrido en una zona de recreo donde se han instalado estratégicos lugares de descanso para quien opte por subir andando. Esta opción también es posible desde el Desfiladero de La Hermida, subiendo a Cicera, de donde parte un camino que conduce hasta la cima del Monte Hozarco o de Santa Catalina. Un lugar que aleja de las manos los tamborileos de la impaciencia y las prisas frenéticas haciendo de la visita un final de página inolvidable.
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