El servicio municipal de retirada de vehículos, popularmente conocido como de la grúa, será actualizado a finales de este año, aprovechando el final de la segunda concesión. Dicho servicio se puso en marcha en 1992 y siempre ha tenido a la empresa Autobuses García como concesionaria. El objetivo del mismo es intentar mantener la fluidez del tráfico retirando los vehículos que obstaculizan la vía pública.
El año pasado realizó 2.300 'enganches', de los que 53 correspondieron a coches abandonados, cifras similares a las de ejercicios anteriores. Los vehículos son depositados en una nave municipal de 2.100 metros cuadrados, situada en el barrio El Cerezo, donde comparten espacio con los inmovilizados por orden judicial. Allí permanecen durante un tiempo y si no son recogidos por sus dueños terminan siendo desguazados, en su mayor parte. La tasa por día es de 64,15 euros.
Por la mañana y en el centro
La grúa actúa las 24 horas del día, viajando en el pequeño camión un agente de la Policía Local, que es quien certifica que su actuación se ajusta a la normativa. La mayor parte de los 'enganches' tienen lugar por la mañana y en el centro del casco urbano. Este servicio también se realiza en momentos especiales y de forma puntual, como los fines de semana en la zona de vinos, durante las fiestas patronales, en competiciones deportivas, etc.
Primera revisión
El Ayuntamiento de Torrelavega puso en marcha la grúa hace 17 años y la primera concesión terminó en 2002. Ya entonces aprovechó para actualizar el servicio, que presentaba importantes deficiencias, como la falta de espacio en el primer depósito, situado en el barrio del Hoyo (Campuzano). La segunda concesión termina en diciembre de este año.
El concejal responsable del área, Pedro Aguirre, tiene claro que es el momento de «darle otra vuelta» para seguir mejorando su eficacia, ayudando así a la fluidez de un tráfico cada vez más denso, sobre todo en el centro de la ciudad. El edil socialista dice que la grúa está teniendo una actuación «razonable» y lo que más le preocupa es la falta de concienciación ciudadana: «Ahora hay familias que tienen tantos miembros como coches a la puerta y, según un estudio, siempre queremos apartar a menos de 200 metros de nuestro destino».
Aguirre lamenta, por ejemplo, que haya obreros que no cojan el autobús que pone a su disposición la empresa para ir a trabajar y apuesta porque los ciudadanos anden más, utilicen otros medios de transporte como la bicicleta o compartan el coche. «Queremos seguir aparcando a la puerta del lugar al que vamos y eso no es posible, mucho menos en el centro», afirma.
El concejal entiende que la actuación municipal está siendo correcta, creando nuevos aparcamientos y retirando los vehículos mal aparcados con la grúa, pero cree que «lo más importante es que la gente cambie de mentalidad y se acostumbre a no utilizar tanto el coche en una ciudad en la que las distancias son cortas».