La serie 'Don Quijote' es una de las muchas iconografías plurales representativas de la creación de Salvador Dalí, pero menos recurrente a la hora de acercarse a la figura del creador total: la del ilustrador. Una faceta solapada quizás por sus grandes cuadros o sus iconos, diseños, escenografías y colaboraciones. Berlín dio cabida a dicha serie con el objetivo de acercar desde un punto de vista pedagógico y comercial la vida y obra del genio del surrealismo. Ahora su creatividad, plasmada en litografías y grabados con destino al mundo de la ilustración, vertebra una de la citas expositivas del verano en Cantabria: la del Ecoparque de Trasmiera en Arnuero, desde este próximo fin de semana y hasta septiembre.
La exposición de Dalí, como avanzó este periódico, es la penúltima cita de esta sexta temporada del consolidado espacio artístico y cultural de Arnuero, que acoge así una visión distinta sobre el artista universal.
«El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar escenas extraordinarias en medio de un desierto vacío. El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar pacientemente una pera rodeado de los tumultos de la historia». En esta muestra, que recala en el Observatorio del Arte el próximo sábado se recoge, bajo el epígrafe 'Dalí y la magia de la ilustración', un reflejo del particular mundo del pintor en su faceta como ilustrador, de la mano de la comisaria Marisa Oropesa.
Obras, integrantes de una colección privada, cargadas de imágenes oníricas donde se comprueba «la exaltación del arte de lo irracional dentro del surrealismo, de la gran importancia del subconsciente, de las imágenes y pensamientos reprimidos y especialmente de los sueños». Son cerca de una veintena de obras fruto de su acercamiento a 'la vida es sueño', 'fausto', 'poemas de Mao Tse Tung' o 'Las doce tribus de Israel', entre otras series.
'Dalí y la magia de la ilustración' es el epígrafe de la exposición dedicada al pintor catalán que, comisionada por Oropesa, se podrá visitar hasta el 9 de septiembre. En la jornada de apertura, los visitantes podrán disfrutar con el grupo teatral Amores Plutónicos que escenificarán 'La terapia', escenario de un drama personal, una ruptura de pareja. La temporada se cerrará con la joven creadora cántabra Zaira Rasillo quien se adentrará en el otoño con sus imágenes fotográficas que abarcan el ámbito de la instalación e intentan involucrar al espectador en sus propuestas de arte, en su mundo particular y unipersonal, en una cita prevista del 12 de septiembre al 18 de octubre.
Zaira Rasillo asalta estética y conceptualmente el universo femenino, partiendo de una exploración personal y habilitando su propio cuerpo como soporte artístico. Sus propuestas fotográficas difuminan el límite entre lo existente y lo invisible.
Bajo la organización del Ayuntamiento de Arnuero, el programa expositivo mientras vuelve la mirada este mes hacia uno de los referentes artísticos del siglo XX. Un selectivo y significado recorrido por obras del artista catalán, conformando una de las citas más importantes de esta temporada en el Ecoparque.
En palabras de Oropesa, Dalí «demostró en sus obras un afán de superar y transgredir la razón occidental, a través de la liberación de las energías reprimidas del inconsciente, entendiendo la pintura como una forma de soñar, parando esos sueños en instantes pictóricos eternos para que los demás disfrutasen de ellos ».
Absurdo y locura
En los años treinta, el poeta francés André Breton definía el surrealismo como una reflexión sobre la crisis del objeto. El examen atento de las numerosas especulaciones sobre los objetos oníricos, los de funcionamiento simbólico, los reales y los virtuales, los móviles y los mudos, los fantasmas, los objetos encontrados. Los surrealistas, al igual que los dadaístas, enfatizaban el papel de inconsciente en la actividad creadora, pero lo utilizaban de una manera mucho más ordenada y seria.
Dalí, durante los diez años que mantuvo intenso contacto con los surrealistas, fundamentó y alimentó su arte con el absurdo y la locura como principios esenciales, incluso al crear un término que definía la esencia de su arte: «Paranoico crítico». Su ligazón era tan precisa que el propio artista se refería a alguno de sus cuadros como «fotografías pintadas a mano». Creó su propio mundo, «miniaturizado, poblado de células vivas, de asnos podridos, de falos que vuelan, de un mundo que levita entre la arena de la playa y el cielo, un mundo hecho de monstruos y sueños que le llevaron a una gran creatividad artística». Sería precisamente a partir de los años treinta cuando en la obra de Dalí empiezan a tomar importancia las ilustraciones que ahora conforman esta propuesta. El próximo sábado, a las 21.00 horas, con la colaboración del artista cántabro Eloy Velázquez, será presentada la nueva exposición del Observatorio.