
El suceso se produjo por exceso de velocidad. / EFE
La compañía FEVE ha apartado de la conducción de trenes de manera definitiva, como sanción, al maquinista del accidente de Parres, a quien se le atribuyó el siniestro por ir a una velocidad muy superior a la permitida, a unos 72 kilómetros por hora en una curva limitada a 40. Así lo confirmó el director general de FEVE, Amador Robles, quien destacó la gravedad de los hechos.
Asimismo, el presidente de FEVE, Angel Villalba, señaló a Europa Press que mantiene contacto con los heridos, especialmente con una de las más graves, una ciudadana holandesa, cuyas iniciales responden a I.P.H.. Villalba explicó que la mujer va mejorando y que poco a poco "se va valiendo por sí misma", aunque todavía no ha podido incorporarse a su trabajo. No obstante, la recuperación aún es lenta.
La sanción había sido recurrida por el maquinista ante el juzgado de lo Social, aunque los tribunales no le dieron la razón. Aún queda por dirimir la posible responsabilidad Penal o Civil en este asunto, como puedan ser las indemnizaciones o una posible pena por conducción temeraria.
El suceso
El siniestro se produjo el pasado 23 de febrero, cuando un tren que cubría la ruta Santander-Oviedo descarriló en una curva en Parres (Arriondas), lo que provocó que 13 personas resultaran heridas de diversa consideración.
Por otro lado, fuentes sindicales indicaron que el maquinista llevaba sólo un par de años como conductor de trenes. Antes era interventor pero, dada una reconversión en la compañía, le dieron un cursillo de formación de corta duración, "sin tener base técnica", y empezó como maquinista.
Según las mismas fuentes, existen instrumentos para poder controlar al maquinista, por lo que FEVE tal vez hubiera podido evitar el siniestro y al no hacerlo, la empresa tendría "su parte de responsabilidad". En este sentido, explicaron que el tren está controlado por GPS tanto en velocidad como en situación.
A demás, de acuerdo al expediente disciplinario que se le abrió al maquinista, se ve que el tren va ganando velocidad entre las estaciones, por lo que algún controlador podría haberle "llamado la atención" a través de la radio, para que disminuyera ésta.
A este respecto, apuntaron que entre Posada de Llanes y Arriondas el tren ganó 12 minutos sobre el tiempo previsto en un trayecto con muchas curvas, y cuatro minutos entre Ribadesella y Arriondas. Según los sindicatos, esta ganancia de tiempo es "una salvajada".
Es más, el tren en cuestión llevaba 34 kilómetros con exceso de velocidad, por lo que el accidente se pudo haber producido en esa curva o en cualquier otro punto del recorrido. "Hay sitios que va pegado al río", señalaron las fuentes sindicales. "Pudo haber sido bastante peor", añadieron.