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Cantabria General

NOJA

Cien antidisturbios controlaron los accesos al pueblo y parapetaron la plaza a la hora de la concentración, convocada de forma ilegal
11.08.09 -

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Noja fue ayer por la tarde un pueblo sitiado. Cien efectivos del grupo de antidisturbios de la Guardia Civil se apostaron en todas las entradas y parapetaron la Plaza del Ayuntamiento, mientras un helicóptero de la Policía Nacional sobrevolaba la zona en la que los veraneantes iban a concentrarse sin haber informado a la Delegación del Gobierno. A las siete de la tarde, tal y como estaba previsto, llegaron los vecinos, sorprendidos ante el despliegue de fuerzas de seguridad que les esperaba.
Unas 5.000 personas, según calculó la Guardia Civil, se agolparon alrededor del cordón de seguridad sin amilanarse ante las peticiones de documentación a los que coreaban consignas contra la subida de impuestos y tasas decretada por el Ayuntamiento o vociferaban contra el alcalde. «Qué pasa, ¿tienen miedo a que peguemos cuatro gritos?», preguntaba una mujer, mientras la multitud comenzó a chillar a los agentes: «¡Fuera!», a medida que las patrullas y furgones entraban en la plaza.
El ambiente se caldeó cuando unos agentes pidieron a un grupo que abandonase el monumento del centro de la plaza en el que estaban sentados. «¡Investigad al alcalde, que es lo que tenéis que hacer!», gritó un hombre. Al momento, un Guardia Civil le pidió la documentación, éste se negó y, entonces, fue conducido hasta una patrulla ante los abucheos del resto. Al momento, le siguió un compañero con los brazos en alto pidiendo que le detuvieran para solidarizarse con el primero.
«¡No somos asesinos!»
«¡Libertad!, ¡libertad!», «¡Somos vecinos, no asesinos!», «¡Alcalde dimisión!», «¡Aquí tenemos otro Marbella!», coreaban todos, para dar paso al «¡Manos arriba, esto es un atraco!» que ya convirtieron en lema 'oficial' desde que el pasado jueves protestaron por primera vez.
Ayer la multitud se congregó atendiendo al llamamiento de la Plataforma de Propietarios Veraneantes de Noja, que a las 19.30 horas tenía una cita con el alcalde, Jesús Díaz, que hace unos días accedió a reunirse con una veintena de ellos para explicarles el porqué de la subida del 34% del IBI y de hasta el 90% de las tasas municipales. Claro que esta reunión se convocó antes de que el viernes los veraneantes boicoteasen el Carnaval de Verano y, ayer por la mañana, el regidor dijo en una radio que no pensaba recibirles si no cambiaban de actitud.
Pues bien, esta decisión no se la comunicó a los dirigentes de la plataforma, que acudieron igualmente a su cita y, al correrse la voz, los ánimos se crisparon. «Se niega a resolver el conflicto y esto traerá más problemas. Nosotros apostamos por negociar y el alcalde, de manera unilateral, desconvoca la reunión», valoraba uno de los cabecillas, Agustín Plaza. «El alcalde es un provocador, quiere politizar este problema y no, no somo profesionales como él dice ni todos procedemos de la margen izquierda». Esto decía cuando la Guardia Civil le pidió también a él la documentación y, puño en alto, reclamó a gritos «¡libertad de expresión!». «¿Cuándo sale esto? ¿De qué tele eres?», preguntaban las señoras de la primera fila a las decenas de periodistas, de Cantabria y el País Vasco, que estos días no salen de Noja.
Mediación del capitán
El capitán de la Guardia Civil explicó a un grupo el procedimiento para poder convocar una concentración o una manifestación, que pasa por comunicarlo ante la Delegación del Gobierno con diez días de antelación para garantizar el orden público y la seguridad. De no hacerlo, la convocatoria es ilegal y a las personas identificadas por la Guardia Civil se les puede abrir un expediente sancionador. Los veraneantes pidieron al capitán que mediase ante el alcalde para que se celebrase la reunión prometida, y así fue. Entró en el Ayuntamiento y, a la media hora, salió: «Que podéis entrar tres», les dijo, y los tres entraron con gesto triunfal entre los aplausos de sus miles de compañeros. La alegría no duró mucho. Cinco minutos. Lo que tardó el alcalde en recriminarles «que somos antidemocráticos, y que no quiere negociar hasta que no nos constituyamos legalmente como un grupo», lamentaban esos tres al salir del Consistorio.
Poco a poco, la concentración se disolvió, después de casi dos tensas horas. Próximos objetivos: legalizar la plataforma y seguir convocando protestas hasta lograr «negociar» las tasas municipales.
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