-¿Cuando viene a Cantabria tiene algún rincón favorito?
-¡Mi casa! Vivimos cerca de Liencres. Para mí es un auténtico remanso de paz y tranquilidad. Cuando vengo sóla me muevo más, pero si vengo con mis 'cachorros', me paso los días tranquilita en casa. Tenemos la playa muy cerquita y muchos sitios para tomar unas buenas rabitas.
-¿Qué playa le gusta más?
-La de Liencres. No es por nada en concreto, simplemente es a la que he ido desde pequeñita. Se puede andar y andar por zonas donde el agua del mar es muy brava, algo que me encanta. De todas formas, hay que reconocer que Santander y Cantabria tienen playas maravillosas y todas merecen la pena. Lo que pasa es que yo soy más de playas salvajes.
-Antes ha mencionado las rabas... -Tengo que reconocer que me gustan mucho. Siento auténtica devoción por este manjar que tenemos en Cantabria. Junto a mi mistela, que no falte. Tal es mi pasión, que venir a mi tierra y no tomarlas, para mí es como no venir. -Veo que aprecia el 'picoteo' típico de esta tierra... -Ya lo creo. Siempre que me voy es de lo que más echo de menos. Es algo maravilloso que tiene Cantabria, aunque vivimos en un país que, gastronómicamente hablando, es espectacular. -¿Se queda con algún sitio para 'picar'? -Si te digo la verdad todo ha cambiado mucho. Hay muchos sitios que iba antes y que han desaparecido. Me encantan las orejas de cerdo del bar Caribe, que está detrás del Casino, en El Sardinero. Además, este año me he quedado con las ganas de ir a 'La Bombi', otro sitio que me encanta. -¿Significa ese lamento que se le acaban las vacaciones?
-Vacaciones, vacaciones... Hace mucho tiempo que ese término no existe en mi vida. Tengo mucho trabajo en el teatro, afortunadamente. He venido a recoger a mi niña, que tiene cuatro añitos y ha pasado un tiempo con mi madre. Pero tan sólo tengo tres días, por lo que nos vamos mañana.
-Hoy tocaba Cabárceno...
-Tenía ganas de enseñárselo a mi pequeña. Hemos tenido la suerte de que Miguel Otí, director del parque, ha guiado nuestra visita y nos ha permitido entrar al recinto de algunos animales. Los hemos dado de comer y lo hemos pasado muy bien.
-¿Qué es lo que más le ha llamado la atención?
-A parte de que está en un entorno mágico, está muy bien cuidado y muy limpio. Se nota que las personas que trabajan aquí son gente que aman en todo momento lo que están haciendo. Es realmente espectacular.
-¿Qué tal le va la vida a nivel profesional
-Me va muy bien la verdad. No me puedo quejar, aunque toco madera. Llevo un año recorriendo España entera con una adaptación de una obra de Woody Allen que se llama 'Adulterios'. Después de tanto viaje, el día 21 nos quedaremos fijos en Madrid, en el teatro Maravillas.
-¿Hasta cuando?
-Hasta que el público quiera. Si tiene buena acogida podemos estar hasta el próximo año. Los artistas dependemos del gran público.
-Tras una trayectoria plagada de actividad, en la que ha sido periodista, presentadora o actriz, ¿que se encuentra Miriam Díaz Aroca si mira hacia atrás?
-Encuentro una vida a la que tengo que dar las gracias. Nunca me imaginé que podía llegar hasta donde estoy ahora.
-¿Está satisfecha con lo que ha hecho?
-Siempre. Soy una persona vitalista por naturaleza. Nunca me arrepiento de lo que hago y reboso optimismo en todos los aspectos. Tengo que estar muy agradecida con todo lo que la vida me ha dado en todos estos años.
-¿Le queda algo por hacer?
-Por supuesto que sí. Absolutamente todo. Tengo que mejorar en todos los aspectos, como actriz, como madre, como mujer, como persona. La creatividad tiene que estar en constante movimiento. Aquella persona que no crea está muerta en vida.