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El arándano, otro fruto alternativo

CANTABRIA

El arándano, otro fruto alternativo

La extensión cultivada es de unas veinte hectáreas, que pronto serán sesenta, y la incipiente producción de 15 toneladas puede llegar a las 600

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Suena extraño, pero el arándano que tanto adoran ingleses, alemanes y, en general, los países nórdicos, es un fruto silvestre muy frecuente en los montes de la Cornisa Cantábrica, y sin embargo, apenas se conoce y consume en España. A pesar de todo, el del arándano es uno de los cultivos al que han recurrido los técnicos del Centro de Investigación Agraria (CIFA) de la Consejería de Desarrollo Rural para experimentar y ofrecer como alternativo al abandono de fincas, pues consideran que se trata de una planta ideal para el terreno y el clima que se dan en Cantabria.
Y no sólo porque el arándano -como descendiente directo del ráspano tradicional que medra en zonas altas y boscosas- se encuentra en su ambiente natural: clima húmedo, templado y casi con la acidez de suelo que reclama. Desde la Consejería se divulga su cultivo como alternativa debido a que es fácil de explotar y puede dar buenos rendimientos.
«El del arándano es un cultivo muy interesante», señala Juan Ignacio de Sebastián, coordinador del proyecto, «una alternativa para dar valor y obtener ganancias de esos terrenos que, por el abandono agrario, ya no producen nada». Un producto alternativo para estimular el aprovechamiento de terrenos improductivos del mismo modo que se alienta con el cultivo de otros frutos del bosque (grosella, zarzamora, frambuesa...), con el de viñedos o con los manzanos.
A día de hoy, diez años después de que se pusiera en marcha este proyecto y de las primeras pruebas y demostraciones en fincas de Los Cos (Cabezón de Liébana) y Ramales, ya existen una veintena de cultivadores por toda la geografía regional -San Vicente del Monte, Vega de Pas, Secadura, Cayón, Ampuero, Entrambasaguas...- que labran en total veinte hectáreas, aunque en la mayoría de los casos manejan media hectárea.
Buenas perspectivas
Pero el proyecto del cultivo de arándanos va a dar un impulso extraordinario para la próxima campaña cuando se pongan en producción otras 38 hectáreas más, la mayoría pertenecientes a un proyecto empresarial, en las localidades de Güemes, Liérganes y Obregón.
Ocho años tarda el arándano en alcanzar el pleno rendimiento, pero a partir del tercero ya ofrece una cosecha digna y se estima que al cuarto su producción ya comienza a dar beneficios. Y de los alrededor de 1.000 ó 1.500 kilos por hectárea que ya se llegan a recoger al cuarto año se puede pasar a una cosecha de alrededor de 12.000 kilos por hectárea que se alcanzan cuando la planta tiene ya más de ocho años.
En la actualidad, la producción aún es muy reducida, en torno a los 15.000 kilos, teniendo en cuenta que la mayoría de las plantaciones no llegan a los cuatro años. Pero cuando los arándanos alcancen su plena madurez y, de otro lado, lo hagan las que tienen previsto plantar este año, Cantabria podría llegar a producir hasta 600.000 kilos de aquí a diez años.
De momento, los cultivadores dan salida a sus productos casi con el mismo método artesanal con el que lo trabajan: en mercadillos, en ferias y de particular a particular, que en algunos casos incluye negocios de hostelería que demandan productos de calidad. Pero a medida que aumente la producción habrán de buscar nuevas alternativas y mercados.
«El arándano es fácil de cultivar, no da excesivo trabajo. En Cantabria encuentra su medio ideal y apenas tiene enemigos que le provoquen enfermedades», apunta De Santiago. Y concluye: «Es un cultivo interesante, que da buena producción y deja buenos resultados económicos».
Recelos y confianzas
A pesar de esas excelencias, no lo ve tan claro Diego Ruiz, cultivador de una hectárea de arándanos en Voto. «No es ni tan bonito ni tan rentable como lo pintan», explica; «hay que esperar seis años para las primeras buenas producciones y, mientras, hay que aguantar muchos costes». Ruiz, que vende sus productos bajo el nombre de 'Yaganat', señala que no tiene asegurada la venta de la producción ni está bien pagada y cree que a medida que crezca la producción se abaratarán los precios.
Por contra, Juan Antonio y Curra, que cultivan cerca de media hectárea en su parcela de agroturismo en San Vicente del Monte, señalan que se inclinaron por esta planta porque «da un buen rendimiento económico, el mantenimiento de la plantación no es muy costoso y da poco trabajo al cabo del año».
El millar de plantas de arándanos que tienen ya les reportan más de 500 kilos, una producción que venden como 'Arándanos del sendero' en los mercadillos de la zona y también a particulares por el tradicional método del 'boca a boca'. Ven con optimismo el futuro del arándano y en la confianza de que la asociación de productores de frutos del bosque encontrará mercados más grandes y en otros países para colocar todas las producciones.
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