La Audiencia de Cantabria ha obligado a un menor a que permanezca en su domicilio durante diez fines de semana porque, en el transcurso de una riña, insultó, amenazó y golpeó al vigilante de un colegio, que estuvo dos días impedido a consecuencia de la agresión.
Según señala la sentencia, el menor que, cuando sucedieron los hechos, en mayo de 2008, tenía 17 años, comenzó a discutir con el vigilante del colegio, a quien dirigió varias expresiones ofensivas, referidas tanto a él como a su familia.
Después de que el vigilante pidiera al chico que se fuera, éste le propinó un puñetazo y una serie de golpes hasta que otros cuatro jóvenes los sujetaron.
Cuando el menor se marchaba, le dijo además que en cuanto cruzase la verja del colegio lo iba a coger y lo iba a matar.
Como consecuencia de la agresión, el vigilante sufrió lesiones en la zona cervical y dorsolumbar y para curarse precisó tratamiento médico y farmacológico.
Tardó en sanar 30 días, de los cuales estuvo dos impedido para sus tareas habituales.
Por estos hechos, el Juzgado de Menores ya acordó para el menor la medida de permanecer en su domicilio diez fines de semana por un delito de lesiones y una falta de amenazas.
También estableció que el menor y sus representantes legales indemnicen al vigilante por las lesiones.
La sentencia del Juzgado destaca que la evaluación psicológica a la que se sometió al chico revela en su caso un incumplimiento de la normativa impuesta en el ámbito familiar y una trayectoria escolar "marcada por importantes desajustes" de conducta.
Añade que desde el entorno familiar del menor no se ha dado respuesta a esta problemática y que, en el plano personal, el chico tiene una mínima capacidad autocrítica, un alto egocentrismo y, además, "asume la agresión como forma de respuesta ajustada en situaciones de presión ambiental".
La representación legal del menor presentó un recurso contra el fallo del Juzgado de Menores en el que alegaba errores a la hora de valorar las pruebas, pero ha sido rechazado por la Audiencia de Cantabria .
La Audiencia resalta que la juez de Menores consideró al analizar los hechos que la declaración de la víctima era prueba suficiente, una conclusión que la Sala comparte "íntegramente".
Además, la sección tercera de la Audiencia de Cantabria confirma las medidas impuestas dado que, a su entender, son "absolutamente proporcionales" a la gravedad del hecho cometido y a las circunstancias del menor.