LA misma noche en que TVE volvía a 1977 con 'Cuéntame' (y a la legalización del PCE), Felipe González llegaba, sin chaqueta de pana, a la tienda de Elena Benarroch en Madrid.
Lo hacía para celebrar la 'Fashion's Night Out', noche de tiendas abiertas montada por 'Vogue'.
En 'Cuéntame', los braceros de Sagrillas ocupaban las tierras de los Alcántara y tiraban un pedrusco a la cabeza de Juan Echanove (la tierra para el que la trabaja y tal).
En 2009, la única relación de Felipe González con los pedruscos es la que tiene con el coral, el ámbar, el lapislázuli o la obsidiana (las piedras para quien las trabaja y luego que se vendan a 6.000 euros).
Los tiempos cambian, y mostrarlo es una de las mayores virtudes de la serie de TVE. En 'Cuéntame', las campanas de la iglesia tocaban a rebato para alertar de la ocupación de las tierras.
Ahora la gente no distinguiría el tañido que alerta de un peligro. Pero ayer se tocó a rebato en la tele (sin campanas). Fue en 'El Programa de Ana Rosa'.
Breaking News: «El Defensor del Menor ha remitido un escrito a la Fiscalía para que estudie el caso de Andrea Janeiro por su continua aparición en los medios de comunicación».
'Espejo Público' también se enganchó. Con una perspectiva más despegada pero hincando el diente. Belén Esteban no da abasto.
Anuncia su separación (la segunda vez) y dos días después le tocan a la niña, a la que pixelan el rostro pero que no deja de ser un elemento habitual del tinglado belenista.
Es un poco como esos personajes de series que nunca aparecen pero de los que tanto se habla (como Jonathan cuando Aída estaba en 'Siete vidas' o como Maris, la mujer de Niles en 'Frasier').
Si siempre hay un retén de guardia en la puerta de la casa de Belén Esteban, ayer aquello parecía el frontón de la Casa Blanca en día de elección.
Por la tarde tarde llegaría 'Sálvame' (sin Belén, que estaba «en la cama con 500 de azúcar») para aportar cordura y, a la vez, teorías conspiratorias.
Si dentro de 30 años se sigue haciendo 'Cuéntame', el belenismo debería tener su parcelita, como la legalización del PCE.
Es historia (microhistoria) de España.