Recientemente hablábamos sobre el salto de los delincuentes a Internet y el nacimiento de nuevas formas de burlar la ley. Y dentro del grupo de ciberdelitos existente, reflexionábamos sobre la importancia de aquellos que atentan contra la libertad de las personas y afectan especialmente a los menores de edad: el acoso y la pedofilia.
En ambos casos se trata de llevar lo peor de nuestro mundo hasta el virtual. En la era de los ciber han llegado hasta nuestros ordenadores y nuestros oídos términos como ciberacoso, ciberbullying, grooming... ¿qué está pasando en la Red? y sobre todo, ¿qué se está haciendo para evitarlo?
Nuevos caminos
La primera pregunta tiene una respuesta sencilla. Lo que está pasando es que estos delincuentes han traspasado las barreras físicas para adentrarse en un terreno mucho más volátil, Internet, cuya constante evolución abre nuevas vías a quienes buscan encontrar la manera de saltarse las leyes.
Al margen de la pedofilia, los más comunes son el acoso y el bullying cibernéticos. Es decir, el hostigamiento, humillación y persecución constante a una persona. La diferencia en la terminología se basa en la persona que realiza la acción: un adulto, un compañero de clase o del trabajo...
Ciberpolicías
El concepto no podía dejar fuera a los buenos, e igual que han aparecido los ciberdelitos, hay ciberpolicías para combatirlos. Así, los cuerpos de seguridad nacionales e internacionales disponen de delegaciones especializadas en combatir los delitos de pedofilia y acoso que se producen en la Red. Cuentan con equipos de intervención, de análisis y de investigación en nuevas tecnologías que hacen que cada vez sea más difícil utilizar la Red con estos fines.
Respecto a la pornografía infantil, en una época en la que los ordenadores se han convertido en el principal medio para que estos delincuentes produzcan y difundan este tipo de contenidos, es de especial relevancia que se hayan creado grupos de acción policial encargados de erradicarlos.
Y es que los más jóvenes, firmes defensores y usuarios de Internet, son el colectivo más vulnerable y en torno al que más medidas de protección se ponen en marcha.
En todos estos procesos, la colaboración de la ciudadanía es clave para ayudar en la identificación de estos delincuentes y en su detención.