El acoso y maltrato psicológico entre niños y jóvenes ya ha traspasado la frontera de la realidad para esparcirse a sus anchas por el ciberespacio. Internet se han convertido en una herramienta de doble filo que puede causar una daño irreparable si no se controla.
La Consejería de Educación ha organizado para hoy y mañana las jornadas, tituladas ' Ciberacoso o ciberbullying: otra manera de agredir entre iguales'. El objetivo es concienciar a los padres, profesores y alumnos de la necesidad de proteger a los menores de ese mal uso de las tecnologías y buscan a la vez sensibilizar sobre el tipo de hostigamiento e infracciones más frecuentes.
Las sesiones, que se desarrollarán en el Palacio de Exposiciones de Santander, se han organizado ante el «incremento paulatino» del mal uso de las nuevas tecnologías y ciertos foros y espacios de internet por parte de los menores.
La jefa de la Unidad de Orientación y Atención a la Diversidad de la Consejería de Educación, Mercedes Cruz, y también ponente en la jornada de hoy, explicó a este periódico que «para empezar hay que diferenciar entre ciberacoso y ciberbullying. Este último término se refiere a cuando la situación se da sólo entre iguales».
Cruz indicó que a las conferencias podrán acudir quien lo desee, ya que «ayudaremos a los interesados a identificar qué es el ciberbuylling, las pautas para prevenir esta situación y cómo afrontarla».
En las jornadas intervendrán expertos en educación y profesionales de los cuerpos de seguridad del Estado. También se expondrá la experiencia desarrollada por la Escuela de Padres creada en el colegio de Infantil y Primaria 'Fernando de los Ríos', de Astillero, en relación a las precauciones y riesgos de internet.
El ciberbullying se vale de «muchos canales», indicó Cruz, como el correo electrónico, los SMS, las páginas web, el messenger o las redes sociales. «Los jóvenes tienen la sensación de que al utilizar estas redes pueden valerse del anonimato. Por ello, hacen cosas que jamás se les pasaría por la cabeza en la vida real». Cruz insistió en que «hay que transmitirles que el ciberacoso no queda impune, que puede ser un delito». Consideró que «hay que conseguir que se pongan en el lugar de la persona sobre la que escriben, crear empatía». Otro problema añadido es que el mensaje, al ser transmitido por internet «puede llegar, instantáneamente a miles de personas, haciendo que la situación se agrave aún más».
Por todo ello, Cruz insistió en que «hay que informar a los chicos de los peligros que corren y de las consecuencias de sus actos. Hay que insistir en que no den ningún dato personal a través de la red, que utilicen un alias, que no den ninguna dirección o nombre del centro en el que estudian».
También consideró necesario «hacer un mayor seguimiento sobre los más jóvenes. Estar atentos a cuánto tiempo pasan delante del ordenador, con quién están hablando...)».