En el colegio público 'Nueva Montaña' no hubo agresión la semana pasada. Sólo hubo un empujón sostenido del director del centro a un padre, Carlos, al que desplazó hacia atrás cogido de los brazos unos metros. Esta persona intentó parar al profesor sujetándole, a su vez, de los suyos. Hubo voces y tensión, pero el insulto más alto que se lanzaron el uno al otro fue «cínico». Y el contacto físico entre ambos no les produjo hematomas a ninguno.
Esta es la versión del altercado que da Carlos, de 42 años, brasileño que lleva 20 años viviendo en Cantabria, casado y con 12 hijos. Un hombre que se siente «calumniado» por el responsable del centro escolar quien, a sus ojos, habría provocado «premeditadamente» un incidente que el pasado miércoles se definió como agresión tras las denuncias que ambos interpusieron contra el otro.
Según el relato del padre, el director del 'Nueva Montaña' no ve con buenos ojos a esta familia, cuya ideología ha criticado en público en la Consejería de Educación, debido a que son católicos tradicionalistas, seguidores del Palmar de Troya, «debidamente reconocidos por el Ministerio de Justicia», recalca. Y, cuando la semana pasada, Carlos llevó con retraso a su hija de 5º curso al colegio, para evitar una asignatura, el máximo responsable del mismo le conminó a entrar con él a un despacho, a solas.
«Nunca antes había sucedido así. En tres años, era la primera vez que me quedaba solo con él. Y creo que lo aprovechó para solventar sus diferencias conmigo montando un lío» del que cada cual tiene su historia. El padre en cuestión mantiene que el profesor le provocó a gritos «buscando que yo reaccionara de forma violenta, cosa que no hice» y, acto seguido, llamó a la Policía Local para denunciar una agresión.
Carlos le denunció a su vez y se muestra muy dolido. «He inculcado a mis hijos el respeto a los profesores porque yo mismo les respeto. Nadie que me conozca puede decir que yo sea violento o incorrecto. Sin embargo, sé que esta persona ha tenido problemas con otros padres. ¿Por qué se llegó a este punto si las diferencias se podían haber solucionado hablando?», se pregunta.
El hombre, que será juzgado en juicio rápido por delito contra 'autoridad pública', pide que todos los involucrados sean «sensatos y razonables». Y se queja que la Consejería de Educación no haya tenido en cuenta la queja que él interpuso contra el director del colegio el día de la bronca. También lamenta que el profesional, «al que queda poco para terminar su misión» docente, «la acabe con una mentira».
Defiende su propio papel como educador: «Yo estoy muy orgulloso de educar a mis hijos. En el sistema público hay muchas cosas cuestionables». Pero es consciente de que las normas son las normas. ¿Qué haría Carlos si la Consejería de Educación obliga a sus hijos a seguir íntegras las materias? «Me atendría a la ley», confiesa.