El proyecto eólico que el Gobierno Regional pretende implantar en territorio de Cantabria está despertando una gran alarma social y desde diversos ámbitos está siendo contestado por los irreversibles daños paisajísticos y ecológicos que va a provocar en los últimos y más representativos espacios naturales de nuestra región: sus montañas. La preocupación de la ciudadanía está plenamente justificada por los daños y modificaciones del territorio que va a suponer la instalación de 750 aerogeneradores de enormes dimensiones con sus pistas y líneas eléctricas anexas.
Los firmantes de este escrito en modo alguno somos contrarios al desarrollo de las energías renovables, antes bien, afirmamos nuestra decidida opinión favorable a las mismas. No obstante, tras la atenta lectura de todo lo publicado por el Gobierno de Cantabria sobre el proyecto eólico que se pretende implantar en la región, no podemos por menos que manifestar nuestra seria preocupación ante la clamorosa ausencia de cautelas respecto al impacto que tal implantación puede ocasionar, no sólo a los modelos patrimoniales, naturales y económicos (turismo rural, ganadería extensiva,.), sino especialmente sobre el Patrimonio Histórico y Arqueológico que atesoran nuestras montañas; cuestión que hasta el presente ha estado ausente del debate suscitado por el asunto.
Las zonas de altura donde se pretende instalar los aerogeneradores son las áreas donde se encuentran normalmente los túmulos megalíticos, los castros de la Edad del Hierro y los campamentos romanos de la conquista de Cantabria, es decir, los períodos protohistóricos e históricos de donde arranca justamente la historia de esta región.
Un ejemplo ilustrativo: En el cordal montañoso que forma el interfluvio Pas-Besaya, donde se encuentra el escenario de las guerras cántabras, formado por el conjunto de campamentos romanos de las Guerras Cántabras (declarados BIC), se ha creado la denominada 'Zona Prototipo D', incluyendo a la línea de cumbres que forman la divisoria entre varios ayuntamientos. Aquí, desde el campamento romano de Cildá y en dirección sur, está prevista una de las primeras zonas destinadas a la instalación de aerogeneradores, ampliable en el futuro a otras zonas anexas dentro de la propuesta eólica del Gobierno de Cantabria. De llevarse adelante este proyecto, no sólo se destrozará todo el entorno donde se encuentran las más impresionantes evidencias arqueológicas de la conquista romana de Cantabria, sino que importantes estructuras militares de este período existentes al sur de Cildá serán irreversiblemente destruidas. Nuestra preocupación por la falta de sensibilidad que el Gobierno de Cantabria pone de manifiesto por el Patrimonio Arqueológico no es infundada: desde hace años estos yacimientos BIC vienen sufriendo periódicas agresiones provocadas por obras autorizadas o promovidas por el propio Gobierno Autónomo.
Desgraciadamente, similares cosas podrían contarse sobre enclaves arqueológicos situados en otros cordales montañosos: Al plan eólico se unen las obras para la futura ampliación del gasoducto de Cantabria, que, entre otras cosas, arrasarán el campamento romano del Alto de la Garita (Los Corrales de Buelna y Cieza).
La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte dispone de una detallada Carta Arqueológica de la región, recientemente actualizada. ¿Cómo es posible que este instrumento fundamental se haya dejado al margen en la propuesta de plan eólico presentada por la Consejería de Industria?. Tres tímidos párrafos y un borroso mapa de la Consejería de Cultura son todo lo que se dedica a la cuestión arqueológica en la Propuesta de Evaluación Ambiental del Plan Energético de Cantabria, pese a reconocerse allí que las zonas de montaña «presentan un potencial arqueológico que se deberá tener en cuenta». ¿No habría sido más lógico conocerlo y tenerlo en cuenta antes de dictaminar qué zonas son susceptibles de recibir parques eólicos?. Pregunta a la que habría que añadir esta otra: ¿por qué los ciudadanos, incluidos los arqueólogos, tenemos vedado el acceso a esa Carta Arqueológica deliberadamente relegada por el Gobierno de Cantabria?.
A lo largo de milenios el Patrimonio Histórico y el Natural se han superpuesto armónicamente para conformar lo que ha sido y lo que debiera seguir siendo nuestra región cántabra. Ahora entendemos que están en peligro por lo que parece una decisión precipitada que corre el riesgo de abocarnos a la destrucción de una parte significativa de nuestra Historia y de nuestro Patrimonio Natural. Por ello, los historiadores y arqueólogos firmantes de este documento, nos oponemos a la forma y procedimiento aplicados al masivo proyecto eólico presentado por el Gobierno de Cantabria.