En algunos pueblos cántabros como es el caso de San Mateo, perteneciente a Los Corrales de Buelna, se continúa con la tradición. Pero algunos lugares optan por renovar esta fiesta tan ancestral como es el caso de La Abadilla de Cayón, que se organiza por primera vez en un bar.
Jesús Cadavieco, propietario de 'La Tabierna' ha puesto toda su ilusión para que hoy, viernes, día 30, sea un éxito la convocatoria 'Magosta Quedada Folk' que dará comienzo a partir de las 21.30 horas. Esta taberna es de tipo cántabra decorada con pesebrones de las cuadras, tallas que representan una boda cántabra y muebles antiguos detrás de la barra. Será en la terraza de este bar abierto al público el pasado 1 de agosto de 2007 donde serán asadasvarias decenas de kilos de castañas del país para que sean degustadas por 150 personas. La perola será encendida al carbón, y cuando el mineral se agote, se utilizará una plancha. La consumición, que es lo único que se paga, será de libre elección: vino caliente o del tiempo, cerveza y otras bebidas.
Varios músicos tradicionales o del ámbito folk se congregarán en la 'quedada' para amenizar esta magosta de Argomilla de Cayón. Ya están confirmados algunos músicos como el gaitero Chiquito y el rabelista e improvisador de coplas Miguel Cadavieco. La gran fiesta montañesa se prolongará hasta altas horas de la madrugada.
Tradición ancestral. Desde el Paleolítico el hombre se alimentó de castañas y bellotas. Con la expansión del cultivo de castaños por los romanos, su fruto se convirtió en la base de la alimentación de la población, tanto como fruto fresco, seco o molido para hacer harina. En el siglo XVI la llegada del maíz y la patata de América hicieron que las castañas perdieran su protagonismo en la alimentación campesina. Tradicionalmente esta fiesta se realizaba con la recogida de este fruto y servía también como agradecimiento por la cosecha recibida.
En los días comprendidos entre el 1 de noviembre, fiesta de Todos los Santos, y el 11 de noviembre, fiesta de San Martín, aunque puede celebrarse, también en fechas cercanas. La fiesta consiste en realizar una hoguera y, una vez hay brasas, se coloca sobre ellas un cilindro metálico con agujeros en su base, llamado tambor. Sobre este recipiente, u otro por el estilo, se extienden las castañas a las que previamente se les ha realizado un corte en un extremo para que no salten o exploten. Una vez asadas se pelan y se comen.
Es común tiznarse la cara con los restos de la hoguera, saltar las hogueras ya que trae suerte así como realizar diferentes juegos tradicionales, contar cuentos y cantar canciones populares. Desde mediados del siglo XX es habitual que instituciones públicas (ayuntamientos, juntas vecinales), asociaciones, y empresas celebren magostas que pueden ser privados, en una determinada zona o abiertos al público en general.