El Villanovense, que aguantó con firmeza durante más de sesenta minutos, consiguió adormecer a la Gimnástica y de paso a toda la parroquia local con su estrategia de vamos a la cama que hay que descansar, sucumbió finalmente con estrépito ante los locales, que le endosaron cuatro goles en apenas media hora de juego.
Pocas ocasiones
Si la primera mitad fue un tostón infumable, con un juego lento y soporífero que invitaba al suicidio colectivo, la segunda fue todo lo contrario, sobre todo tras el penalti y la expulsión del central Cobos. La inferioridad numérica rompió los esquemas del equipo extremeño, al que se le encendió el piloto rojo de alarma ante el despliegue ofensivo del equipo local, mucho más incisivo y vertical tras la entrada de Collado en el partido. El héroe del encuentro, por cierto, con sus tres fantásticos goles de variada factura.
Con un buen ambiente en la grada de El Malecón, el encuentro comenzó bastante frío, con una Gimnástica tratando de manejar el juego y de bajar el esférico al césped ante la insistencia de su rival en mantenerlo sobre la cabeza, como si en lugar de un balón fuera un globo. Se las vio y se las deseó el equipo blanquiazul durante toda la primera parte para llegar con peligro a la meta rival. Lo intentaron los gimnásticos por el centro, por la izquierda y por la derecha. Misión imposible.
Demasiada lentitud en la elaboración y un rival, como el de Villanueva de la Serena (Badajoz), recio y bien plantado fueron determinantes para que en todo el primer tiempo los locales gozasen de un par de ocasiones peligrosas. Tres a lo sumo. Y ya. En fin, una de esas tardes en las que uno piensa que ha perdido cuarenta y cinco minutos de vida y que mejor hubiera sido haber empleado el tiempo en otra actividad más grata.
Llegan los goles
La segunda parte comenzó tal como había discurrido la primera, con los dos equipos empeñados en fastidiar la tarde a la afición, La Gimnástica, de hecho, pasó unos primeros diez minutos de agonía, con su centro de campo en la lista de desaparecidos.
Tomó la responsabilidad del juego entonces la banda izquierda, donde Nando intentó resucitar el juego de su equipo. Habilitó primero a Bubu para que encarase al portero, pero su disparo chocó contra el guardameta.Poco después, una falta botada por Dani Cobo fue despejada por el portero. Dio entrada Gómez a Collado, que ocupó el puesto de punta de ataque, y todo lo que los espectadores habían soportado durante todo el tiempo anterior pareció olvidarse, como si de un mal sueño se tratase. Primero una clara mano dentro del área, fue Siro quien marcó, no sin suspense, dando ventaja a los suyos.
A partir del gol el partido fue otro. Cosas del fútbol. La Gimnástica se lanzó en avalancha sobre la portería extremeña y los últimos veinte minutos fueron una sucesión continua de ocasiones de gol, con Collado empeñado en marcar goles dando una lección magistral de versatilidad.
Collado lidera el equipo
El primer gol lo consiguió tras rematar dentro del área pequeña, adelantándose a la defensa, un centro desde la izquierda. El segundo de su cuenta particular batió por bajo al portero tras recibir un balón en profundidad. Y el tercero con un remate de cabeza tras un lanzamiento de esquina, donde sacó partido a su estatura. El Villanovense, totalmente entregado, e incluso con algún jugador desquiciado en los últimos minutos, vio chafadas todas sus esperanzas en este partido, que no pintaba tan mal hasta casi la mitad del segundo tiempo. Así es la vida. Así es el fútbol. Bendito juego.