Como en otras ocasiones en las que el marco educativo ha experimentado cambios, nada indica que los nuevos titulados vayan a disfrutar de ventajas derivadas de su condición, pero: ¿resulta la adaptación de las antiguas diplomaturas o ingenierías técnicas (tres cursos) a los nuevos grados (cuatro cursos) un caso particular?
«Cualquier título va a tener la misma validez. Sería absurdo pensar, con todos los cambios que ha habido en los últimos años, que cualquier cambio iba a invalidar o restar valor a las titulaciones anteriores. Todo el mundo podrá seguir ejerciendo su profesión sin necesidad de hacer los nuevos grados», asegura Concepción López, vicerrectora de Ordenación Académica.
Magisterio, Turismo y Enfermería son las titulaciones que abandonan la tradicional diplomatura para integrarse en el grueso de los programas de grado. Dependiendo del centro, el cambio será nimio.
«En su día negociamos con la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) la puesta en marcha del nuevo grado. Había dos posibilidades, hacerlo de golpe, o comenzar curso a curso. Optamos por la segunda posibilidad porque la primera iba a resultar muy disfuncional», explica Fermín Trueba, director de la Escuela de Turismo Altamira. El centro cántabro lo tiene fácil. La diplomatura de turismo exigía la superación de 180 créditos, pero los planes de estudio cántabros alcanzaban los 207. «Llegar hasta los 240 exigidos en el grado supondrá menor impacto», agrega Trueba.
Para el efecto se ha programado un curso puente que aborda todas las asignaturas nuevas, la preparación para la prueba de inglés de nivel B2 que todo graduado habrá de superar, y el trabajo fin de grado. «El programa ha resultado útil también a profesionales, pero es crucial para aquellos alumnos que están en tercero y sin salir aún de la Universidad se plantean completar sus estudios y alcanzar el grado», apunta.
Los intereses son varios. «Es una titulación nueva que los iguala al resto de graduados. Y luego está el asunto de las oposiciones. En la antigua organización ingenieros y licenciados ocupaban una posición más elevada que los diplomados. ¿Con el grado se escalará un puesto de cara al concurso público? Aún no se sabe. En este sentido los ministerios muchas veces van desacompasados, pero es un tema que conviene prever de cara al futuro», avanza Trueba.
Sin definir
Desde los órganos de gobierno de la Universidad no se descarta la posibilidad, y de hecho se apunta esto como único revulsivo posible para decidirse por hacer el grado. «En el caso de los maestros, por ejemplo, cabe esta posibilidad.
Como diplomados quizá puedan acceder a las oposiciones de un nivel y como graduados a otro, pero en principio no habría ninguna obligación de adaptar la titulación», esgrime Concepción López cuando se refiere a una titulación que recientemente ha reunido en conferencia de decanos a los 100 centros que existen en el país.
«Estábamos preocupados por el cambio de la diplomatura al grado. Parece ser que el Ministerio va a llevar a cabo una regulación para marcar las pautas que se traducirán en el cambio», recuerda Javier Argós, decano de la Facultad de Educación.
La validez del título será idéntica. «Incluso hemos hecho consultas para ver si esta nueva situación llevaría a la creación de dos categorías profesionales de docentes, pero parece ser que no. En el tintero queda, eso si, el posible cambio en la retribución», avanza. Aún no se ha detallado si la retribución diferirá tratándose de un diplomado o de un graduado. Nadie puede matizar un tema aún por definir desde la Administración central.
Donde sí parece que existe interés es en el acceso al posgrado. «Hemos aprobado la semana pasada un nuevo máster en 'Investigación e Innovación en Contextos Educativos' al que se accederá de dos modos. Por un lado, los diplomados, tendrán que realizar un curso de complementos formativos que los haga alcanzar el nivel necesario para cursarlo. Por el contrario, los futuros graduados podrán acceder de forma directa», explica Argós.
Situación parecida encuentra el alumno de Enfermería. Los graduados disfrutarán de acceso directo al posgrado a partir de la primera promoción de la nueva titulación. Por ahora, los diplomados, sólo podrán cursarlo tras la realización de un complemento formativo, en este caso a través de un curso de Experto Universitario, que viene a aportar los 30 créditos necesarios para sumar a los 210 propios de la diplomatura, y alcanzar los 240 del grado. «En lo que concierne a los niveles, por el momento la respuesta es clara, no hay posibilidad de diferencias entre los diplomados y los graduados en Enfermería», detalla María Madrazo, directora de la Escuela.
No hay niveles
«El entramado de escalafones se rige en las Instituciones sanitarias por el Estatuto del Empleado Público, reformado en 2007. Según este documento, los graduados entrarían a formar parte del grupo A, subdividido en dos subgrupos: A1 y A2, siendo éste último el equivalente al B, en el que encajan los diplomados. De esta manera, salvo reforma del Estatuto, no cabría la posibilidad de diferenciación de niveles entre diplomados y graduados en el ámbito profesional y su retribución continuará siendo la misma», razona Madrazo.
Cualquiera con ánimo de completar su formación para alcanzar los 240 créditos del grado tiene el camino definido. «Si tienes una diplomatura o eres ingeniero técnico y quieres alcanzar el grado, lo lógico es que se aplique una tabla de reconocimientos que valore lo que se tiene cursado. Quedaría la superación de una serie de asignaturas en las que el alumno se matricularía como uno más, y todo se completaría con la superación de la prueba de inglés en su nivel B2 y la realización del trabajo fin de grado», resume la vicerrectora de Ordenación Académica.
La carga de trabajo no es excesiva, pero las prioridades o expectativas de futuro de los alumnos declinarán las decisiones. Pero la oportunidad brindada por el campus cántabro permite, especialmente a aquellos alumnos con estudios aún inacabados, plantear la posibilidad de una adaptación que puede ser importante en un tiempo.