José Vilaplana, el anterior obispo de Santander, cumple 25 años de su ordenación como obispo y lo celebrará en su nuevo destino, en Huelva, arropado por cinco sacerdotes cántabros, que se han desplazado a la ciudad andaluza como reconocimiento «y para acompañar» a quien fuera durante 15 años pastor de los fieles de esta tierra.
Según explicó Manuel Herrero, vicario general de la Diócesis, a monseñor Vilaplana le hace gran ilusión cumplir sus bodas de plata como obispo y ha querido que algunos de sus más estrechos colaboradores en Cantabria le apoyen en este momento. «Y nosotros queremos dar las gracias a Dios con él, y por él», señaló Herrero.
Hoy, domingo, se celebrará una misa solemne en la catedral de Huelva que será concelebrada por los sacerdotes que se han trasladado desde la región. El acto religioso tendrá lugar a las 12 del mediodía en la ciudad andaluza, donde Vilaplana se siente «tan querido por los feligreses como lo fue aquí». Mañana, lunes, habrá otra celebración, más privada, con los curas de su diócesis, que tendrá lugar en el Seminario de Huelva. La pequeña delegación cántabra también acudirá a esta cita.
El grupo que viajó ayer a Huelva está integrado por algunos de quienes fueron sus más allegados colaboradores entre 1991 y 2006 en Santander. Lucas Coz y Álvaro Asensio, que fueron sus secretarios; el canciller, José Manuel Fernández, José Antonio Cavada, arcipreste de la catedral, y Manuel Herrero.
Este último explicó que acompañarán a Vilaplana en esta fecha «en representación de toda la comunidad cristiana y de la Diócesis. Vamos en señal de gratitud por los 15 años que pasó aquí, en reconocimiento a su labor». El vicario general agregó que el anterior obispo dejó en Santander un buen recuerdo. «Tenía un corazón enorme, ayudó a muchísima gente y se podrían contar numerosas anécdotas de todo el bien que hizo».
Herrero sabe que en Huelva, Vilaplana «está muy contento, aunque la sensibilidad de allí es muy diferente a la de aquí. En Andalucía existe una gran devoción por la Virgen del Rocío y se vive con inmensa pasión todo lo que tiene que ver las cofradías. La religiosidad popular andaluza es una experiencia muy diferente a la religiosidad más contenida del norte, pero el obispo lo está disfrutando mucho».