La caza menor sigue a la sombra del jabalí en los montes cántabros

Agapito, Mauricio y Paco, con la liebre cazada en Esponzués.  ::
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Agapito, Mauricio y Paco, con la liebre cazada en Esponzués. :: DM

Si la caza mayor discurre por una buen camino, de la menor no se puede decir lo mismo o, al menos, no se puede hacerlo con rotundidad. Sin embargo, hay aficionados que a base de tesón y esfuerzo consiguen volver a sus casas con la satisfacción que da una buena jornada cinegética. La liebre, como en el caso de Agapito, Mauricio y Paco, o las sordas, como le ocurrió a Andrés Pando, todavía dan alguna que otra satisfacción. Por otra parte, en el memorial 'García Pedraja' ya se han recibido más de 70 becadas. La cuadrilla de Liendo (Bastida, Tova y Ben) encabezan la clasificación con un total de 34 damas del bosque.

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