La trayectoria de Jose Luis Alemán (Madrid, 1971), cineasta de 'La herencia Valdemar', hasta llevar a buen puerto su ópera prima, refleja algún cortometraje e incursiones en la publicidad y el reportaje. Su proyecto con aires de superproducción (13 millones) rodado en gran parte en la villa cántabra sin subvenciones públicas, es un caso insólito. Tras crear la productora La Cruzada Entertainment, el guionista, director y productor de este doble largometraje, firma una arriesgada apuesta por el terror gótico y literario de H. P. Lovecraft, en la película de despedida del recientemente fallecido Paul Naschy.
-Lovecraft es tan citado literaria y visualmente como escasamente visitado en cine, ¿a qué cree que se debe?
-Creo que es bastante complicado adaptarlo ya que es un terror con un bestiario muy pronunciado y brutal; es decir, los monstruos que emplea el autor son descomunales, y esa dificultad ha ido mermando cada intento serio que se ha probado.
-Teniendo en cuenta esa premisa anterior, ¿cuáles fueron los retos de enfrentarse al mundo del autor?
-Todos. Era un proyecto complicadísimo ya que yo quería que por fin en una película española se vieran monstruos mitológicos gigantes, como ocurrirá en la segunda parte. Por eso la dificultad se elevó a la potencia infinita.
-Defíname, más allá de las etiquetas, su creación.
-'La herencia Valdemar' es una película de terror clásico ,que pretende contar una historia de miedo y amor sin la necesidad de sobresaltar al espectador.
-¿Imagino que eludir los tópicos y los lugares comunes del género es lo más arriesgado?
-Desde luego siempre es arriesgado hacer algo distinto y mucho más en nuestro caso ya que no sólo hemos eludido toda referencia al cine moderno, sino que hemos desempolvado un género que ya no se hacía.
-¿Qué aportó Comillas como localización y atmósfera al resultado final de Valdemar?
-Todo, desde el cariño de la gente a la amabilidad y la receptividad de la alcaldía de Comillas y del Gobierno de Cantabria, esta ha resultado con mucho el mejor apoyo que hemos tenido.
-El proyecto final de su filme, como se ha dicho, contempla finalmente una 'primera y segunda parte'. ¿En qué modo puede mediatizar esto a la hora de enfrentarse a la historia el espectador?
-Sí, son dos partes que ya están rodadas. La primera es un prólogo de lo que ocurrirá en la segunda, de modo que ahora presentamos a los personajes y ya en la nueva entrega los desarrollamos en profundidad. Pero lo hemos hecho de tal modo que aunque se vea un final muy abierto en el primer filme, será muy fácil para el espectador hilar la trama en la segunda parte.
-No haber contado con subvenciones, ¿garantiza mayor independencia?
-Sí, puede que sea una de las ventajas que obtienes. A cambio te enfrentas solo a la plaza.
-¿Ser también el productor de la cinta modifica el sentido del proyecto ?
-Quizás solamente en el hecho de haber abordado lo que he querido, pero no sé que habría pasado de haber sido una producción ajena a La Cruzada (nombre de la productora).
-De haber contado con los medios necesarios, ¿habría rodado Valdemar en 3-D?
-Sin duda, de hecho habría salido más barata.Pero era una opción que surgió a toro pasado, y no habría podido conocer a tantos actores y gente maravillosa del equipo.
-¿Cómo fue el trabajo con Paul Naschy? ¿Sugirió ideas o intervino con su experiencia en algunas cuestiones del filme?
-Fue maravilloso. Ya estaba enfermo cuando vino, pero fue siempre un hombre admirable, sugirió varias ideas, caso de un comentario que dice su personaje a unas personas que huyen a los pies de una escalera (no digo más.)
- Se ha subrayado mucho la cantidad de efectos especiales de su película. ¿Es el título más pródigo con este recurso de la historia de nuestro país?
-Entre las dos partes puede que sin duda sea el que más efectos tiene. Respecto a su reflejo en pantalla, en la primera pasan más desapercibidos, pero en la segunda, eso es otra cosa...
-Esta profusión de cintas de cine fantástico y de terror en el último cine español, ¿lo considera mera moda, o aflora un interés que estaba latente y no explotaba?
-Me decanto por esta segunda opinión. El cine fantástico nunca se ha pasado de moda, es el que mueve este negocio y del que se nutren las cintas más artísticas para poder ser financiadas, y España ha podido demostrar en estos últimos años la grandísima altura que hemos alcanzado y de la que no estamos dispuestos a bajar.
-Después de observar éxitos como el de 'Celda 211' uno se pregunta si ¿no será que el cine español, antes que nada, estaba necesitado de integrar y normalizar la cintas de género?
-Estoy seguro de ello. Hemos tardado mucho en reconocer cuál es el principal motor de esta industria, y sistemáticamente se ha despreciado el cine fantástico a la par que se vanagloriaba del cine artístico y de autor. Pero si solo se quiere apoyar este segundo habrá que olvidarse de crear nada semejante a un tejido industrial , pues el cine fantástico es imprescindible para salir a flote en este mercado.
-Supongo que rodar una ópera prima conlleva enfrentarse a problemas intrínsecos e inherentes a la falta de una industria....
-Siempre es más difícil , ya que nadie te conoce y desconfía de ti, tuvimos incluso que ir a reuniones acompañados del director de nuestro banco para garantizar que íbamos en serio y sabíamos lo que hacíamos.