eldiariomontanes.es
Miércoles, 22 octubre 2014
cubierto
Hoy 13 / 16 || Mañana 12 / 17 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
Un fotógrafo denunció en 1975 el deterioro de las pinturas rupestres

CANTABRIA

Un fotógrafo denunció en 1975 el deterioro de las pinturas rupestres

La cueva, que se cerró en 1977, fue reabierta en 1982 con un régimen de visitas de ocho mil personas al año. El último cierre data de 2002

28.01.10 - 01:09 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
El 1975, un fotógrafo santanderino, Francisco Santamatilde, fue el primero en advertir del grave deterioro que sufrían las pinturas de la sala de los polícromos de Altamira. Comparó una fotografía suya de 1965 con una postal de 1975 y percibió que los tonos inconfundibles de los bisontes y de la cierva habían perdido viveza e intensidad. Consultó el tema con algunos expertos, pero su denuncia apenas caló hasta que se hizo eco de ella un medio de comunicación nacional, Sábado Gráfico, que tituló de forma contundente: «Altamira, una reliquia universal que se pierde» (8 de octubre de 1975). El director del Museo de Prehistoria, Miguel Ángel García Guinea, también se sumó a la denuncia.
Pero poner en cuestión en aquellos momentos el aprovechamiento turístico de Altamira no era fácil. La cueva era la 'gallina de los huevos de oro', ya que los ingresos por entradas sostenían el entramado presupuestario del propio Ayuntamiento de Santillana, propietario del bien, y de la Diputación.
Por Altamira llegaron a pasar anualmente hasta 175.000 personas, a razón en algunos días de 1.500 personas. Si esta cantidad se multiplica por las cien pesetas que costaba la entrada y se suman los ingresos por otros conceptos, se puede llegar de algún modo a entender que el alcalde de Santillana, Javier Rosino, promoviese una manifestación para reivindicar la apertura de la cueva y llegase a encadenar a la verja de la gruta en un gesto que no pasó desapercibido para los medios en aquel momento.
Ya en 1965, el ingeniero de Diputación García Lorenzo determinó que los grupos no fuesen superiores a 25 personas. En 1967 se restringió la visita a 1.300 personas diarias y en 1968 a 1.100. En el año 1972 la cueva se cerró en noviembre y diciembre «para dar descanso a la gruta», y en 1974 fueron tres meses.
Reacción tardía
Tras la denuncia de 1975, el Ministerio, que inicialmente se negó a aceptar la evidencia, tardó en reaccionar y en crear una comisión técnica de expertos para estudiar el caso. En 1976 la cueva se cerró ocho meses y el 1 de septiembre de 1977 se puso fin a las visitas de forma definitiva, después de que los técnicos decidiesen el 29 de marzo de 1977 que Altamira tenía que cerrarse.
La cueva, aislada durante miles de años, mantenía una temperatura ambiente de 13º y un índice de humedad que oscilaba entre en 97 y el 99%. La presión de las visitas masivas alteró los registros; la temperatura se elevó hasta los 19º y el grado de humedad había descendido hasta el 71%. Estas circunstancias favorecieron la aparición de nuevos microorganismos que dañaban los pigmentos de las pinturas realizadas hace más de 15.000 años.
Reapertura en 1982
Tras los estudios del profesor de la UC Eugenio Villar y tras crearse el Museo Nacional, la cueva, ya gestionada por el Ministerio de Cultura por la cesión realizada por el Ayuntamiento de Santillana, se reabrió en 1982 con un cupo de 8.500 personas/año y con unos turnos diarios que oscilaban entre 10 y 15 personas.
Transcurrió en el mismo régimen la década de los noventa, no sin incidencias como la que se denunció en su momento de que durante meses los aparatos que monitorizaban las condiciones ambientales de la cueva no funcionaban por falta de un software adecuado.
El 17 de julio de 2001 se inauguró la neocueva y el nuevo Museo por los Reyes de España. La cueva original, de forma restringida, se siguió visitando hasta el 1 de septiembre de 2002. Los técnicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas comprobaron que el régimen de visitas «generaba perturbaciones de carácter acumulativo en el microambiente interno de la Sala de Polícromos, perjudiciales para la conservación de las pinturas», lo cual determinó una nueva clausura de la cueva a las visitas, sin determinarse por cuánto tiempo.
Más de siete años han transcurrido desde entonces y el hermetismo de la dirección del Museo, del Ministerio de Cultura y de los técnicos de CSIC ha sido la tónica cuando se ha preguntado por la evolución de los trabajos de investigación o por el resultado de los mismos. En abril de 2007 se firmó el último convenio de colaboración entre el Ministerio y el CSIC para «el estudio integral del estado de conservación de la cueva de Altamira y sus representaciones artísticas» por un importe de 367.000 euros. En dicho informe, los técnicos estaban comprometidos a definir y realizar una propuesta específica «de un régimen y condiciones de visita pública a la cueva de Altamira compatible con las máximas garantías posibles para la conservación del arte rupestre».
En Tuenti
Aprobación en el pleno del Ayuntamiento de Santander la modificación del PGOU
El Ayuntamiento de Santander ha aprobado este jueves…
Llega al puerto de Santander el AidaMar
Este moderno buque con cerca de 3.000 pasajeros…
Rulo presenta su segundo disco en Reinosa
El cantante abarrota el Teatro Principal de Reinosa…
Videos de Sucesos
más videos [+]
Sucesos
El Diario Montañes

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.