Los 101 salmones sellados invitan al optimismo para próximas campañas

El cierre prematuro de la temporada arroja datos positivos en todas las cuencas y augura un notable desove este invierno

FERNANDO DE LA IGLESIASantander

Una vez cerrada la campaña salmonera en la región, toca hacer balance. Con 101 capturas en el balance final, la sensación con la que se ha llegado al fin de la temporada es ciertamente agridulce. De tristeza, por un lado, porque se ha cerrado antes de tiempo y muchos pescadores, especialmente titulares de los cotos del Pas, no han podido siquiera sacar sus cañas. Y de triple alegría: se han logrado capturas notables en todas las cuencas, el Nansa ha salido del peligroso letargo de años anteriores y han quedado peces para el próximo desove. Quizá sea esta una de las piedras de toque: si se cuidan y se preservan, y el estiaje no es muy acusado, se contarán por decenas las parejas que críen en los meses invernales en las zonas altas. En caso contrario, de poco o nada habrá servido tanto sacrificio de pescadores y guardería.

Por cuencas, el Pas es el río que mejores resultados ha dado. Cierto es que tenía el Total Autorizado de Capturas (TAC) más elevado -40 plateados-, pero también lo es que fue el más rápido en alcanzarlo. La nota a destacar es que el acotado de Puente Viesgo ha perdido su tradicional hegemonía como coto más prolífico. El honor lo ha ganado este año Güedes, que ha tenido en el pozo de Juana Díez un valor seguro para los pescadores.

Veinticinco peces en el Asón

El segundo en alcanzar su cupo particular de 25 peces fue el Asón, que tuvo el privilegio de que saliera de sus aguas el campanu, izado por David Ortiz, un joven pescador de la zona. De no haber sido por que sus aguas han rozado niveles de sequía veraniega durante muchas semanas desde comienzos de mayo, no hubiera sido nada extraño que se hubiera cerrado mucho antes, máxime con el fulgurante día de la apertura, en el que se sellaron seis salmo salar.

¿Y en el Nansa? Cuando cerró la temporada 2010 en blanco y sin señal alguna de entrada de salmones, muchos daban por muerta una de las cuencas tradicionalmente salmoneras de la región. Este año, en cambio, la naturaleza ha dado un respiro al cauce que desemboca en Tina Menor. A su ritmo, sin estridencias, el Nansa logró sorprender a propios y extraños y alcanzar el Total Autorizado de Capturas (TAC). Fueron sólo 15, cierto es, pero es una cifra que invita al optimismo para futuras temporadas.

Y en el Deva, la tónica habitual de años pretéritos. Ha hecho honor al calificativo de río tardío y no se vedó hasta el pasado martes. Un buen dato: es el único río que ha alcanzado su TAC en los dos años en los que lleva instaurado. En total, 101 peces sellados, casi el doble que la pésima campaña del 2010.

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