
Un médico atendiendo a un bebé. / Francois du Plessis, Fotolia
Las preguntas más frecuentes
1.- ¿Qué son los progenitores hematopoyéticos y por qué son valiosos? Las células progenitoras de la sangre son la fábrica del sistema sanguíneo. Según la fuente de la que se obtengan, podemos hablar de trasplante de médula ósea, de sangre periférica o de sangre de cordón umbilical.
2.- ¿Cómo se realiza la extracción? Después de la sección del cordón del bebé, se hace una punción en este último mientras la placenta está todavía dentro de la matriz. No se puede hacer en todos los partos. El kit con la muestra se envía a un banco público para su donación a cualquier persona o a uno privado, para uso propio.
3.- ¿Dónde obtener información? Todas las comunidades cuentan con un centro de referencia para la donación y conservación. Sanidad aconseja consultar www.ont.org.
4.- ¿Qué se hace con los cordones desechados? Son destinados a la investigación básica de enfermedades frecuentes, siempre que se haya obtenido el consentimiento explícito de la madre donante.
5.- ¿Puedo reservar la sangre del cordón de mi hijo para su uso autólogo en un banco privado? Sí. Siempre que se cumplan las condiciones expuestas en el RD 1301/2006. Cuesta entre 1.600 y 2.000 euros. Debe estar autorizado, como en el caso de Alba Ramirez, Criocord, y tener el centro de crioconservación en otro país, para no estar obligado a formar parte de la red de donaciones.
6.- ¿Cómo me oriento para elegir un banco privado adecuado si no quiero donar el cordón? La Asociación Española de Bancos de Células Madre recomienda visitar las instalaciones del centro en España, cotejar varios bancos, leer con detenimiento el contrato y sus condiciones, consultar con la propia asociación si tiene dudas y desconfiar si, por ejemplo, la empresa no se encarga del transporte de regreso de la sangre en caso de trasplante.
7.- ¿Cuántas maternidades tienen conciertos con bancos privados en España? Solo las de la comunidad de Madrid, Castilla y León y Andalucía ofrecen ambas opciones a la familia (banco público o privado). En el resto es la propia familia quien realiza la extracción o un sanitario voluntario porque no están obligados al no haber convenios firmados.
8.- ¿Qué pasa si un especialista recomienda guardar el cordón para un posible uso de un familiar? Cuando se dé el caso de que un paciente sea susceptible de tratamiento mediante trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos y se diera la circunstancia de que su madre se encontrase embarazada, se puede aconsejar por el especialista que se guarde el cordón umbilical para el hermano enfermo, por si le fuera compatible, y además resultase ser la mejor opción de entre todas las fuentes. Esta reserva se puede hacer en cualquier banco público sin ningún coste económico para la familia.
Enfermedades tratadas en donantes emparentados, lo menos frecuente
Leucemias: 26
Aplasia medular: 3
Error congénito: 2
Inmunodeficiencia: 3
Talsemias: 3
Mieloplastias: 3
Lonfoma no Hodgkin: 1
Santiago Luengo, responsable de la asociación de bancos privados
Santiago Luengo, de la Asociación Española de Bancos de Células Madre (ABCM), replica a la ONT que «consideramos que 750 millones es un nivel de celularidad válido y el mínimo lo establecemos en 250 millones porque para tratar enfermedades hematológicas puede ser insuficiente esa unidad, pero en el futuro sí puede ser viable y vital para curar una de las múltiples enfermedades que está estudiando la medicina regenerativa».
Por eso el portavoz de ABCM, que aglutina a 8 de los 19 bancos privados que operan en el país, niega que no se informe a los padres del estado de la unidad a congelar: «Se les comunica por carta pormenorizadamente, para que lo puedan consultar con los especialistas que deseen, y después se trata directamente con ellos para concretar, con la firma de ambos progenitores, si desechan la sangre. En ese caso, solo se le cobran menos de 500 euros por los gastos de transporte y análisis. Así es dentro de nuestra asociación».
La mayoría de los padres que se decantan por bancos privados, como corrobora Luengo, piensan más en el futuro que en el presente: sienten que sus hijos estarán más seguros con una donación de su uso exclusivo si de adultos necesitan esas células para enfermedades hoy incurables para las que se haya encontrado remedio
Incluso ya se vende la posibilidad de crear bancos familiares de unidades de cordones como una especie de seguro de vida para exclusivo para toda una estirpe. Sea cual sea el motivo que inclina la balanza, la ABCM estima que actualmente 70.000 familias españolas han contratado sus servicios; casi dos veces el volumen donado a la red pública.
Cerca de la mitad de los cordones que llegan a los bancos de donación son rechazados al no contener el nivel mínimo de celularidad necesaria
Las células madre del cordón umbilical serán una revolución aún incalculable para la medicina regenerativa, pero es preciso dejar claro hasta dónde pueden ayudar hoy y ante qué enfermedades.
«Lo que aconsejo a todos los padres es que guarden el cordon porque nos dará tantas cosas buenas en el futuro que aún no somos capaces de imaginarlas»
Las muestras de cordones umbilicales donados a bancos públicos, como el de la Comunidad de Madrid, se congelan en estos tanques de nitrógeno a la espera de que sean requeridos para un tratamiento.
De la basura a emplear sus células contra leucemias y tumores. Los trasplantes con sangre de cordón umbilical han crecido un 11% en un año y las donaciones a bancos públicos se han disparado hasta alcanzar las 47.000. Los centros privados acumulan 70.000 muestras, que serán guardianas de la salud de los niños del futuro por Paz Gómez
A sus cuatro añitos Alba Ramírez no sabe que ya forma parte de la historia de la medicina. El autotrasplante de células madre obtenidas de su propio cordón umbilical congelado al nacer, el primer caso en España y uno de los tres documentados en el mundo, a ella le ha reportado un logro nada mediático pero mucho más trascendente para sus padres: «Poder jugar, necesitaba ser una niña que no vive en hospitales». Para Santiago Ramírez y Teresa Molina ese es el verdadero milagro de Alba, como podría calificarse el hito clínico realizado a esta niña gaditana residente en Cabra (Córdoba) el 12 de julio de 2009 por el equipo del doctor Luis Madero, jefe del servicio de Oncohematología del Hospital Niño Jesús de Madrid, después de que su pediatra, Diego de la Torre, viese que padecía algún tipo de trastorno neurológico porque no podía coger un bolígrafo durante un reconocimiento.
Pero usar el término milagro cuando se trata de avances terapéuticos, células madre y enfermedades malignas puede ser un arma de doble filo: un reclamo para que los padres opten por la reciente oportunidad de congelar esta fuente de vida llena de posibilidades pero también un detonante de falsas esperanzas de curación y un gancho para gente sin escrúpulos capaz de timar a enfermos desesperados. A la par que los expertos defienden que las células madres no embrionarias que contiene el cordón umbilical (SCU) serán una revolución aún incalculable para la medicina regenerativa, es preciso dejar claro hasta dónde pueden ayudar hoy con estas células y ante qué enfermedades.
La Generación Alba, los niños de hoy y del futuro cuyos cordones umbilicales congelados ejercen como guardianes de su salud, de la salud de los suyos y de la salud de los pacientes del mundo entero, merece un análisis pormenorizado sobre los tratamientos disponibles en la actualidad con unidades de SCU, su espectacular evolución dentro de los trasplantes de progenitores hematopoyéticos (TPH), sus virtudes y limitaciones, la dualidad entre bancos públicos y privados y la repercusión clínica real del caso de Alba.
Su propio padre pone freno a la afirmación de que las SCU sean la panacea, a pesar de que no duda de su inmenso valor científico. Recuerda que decidió congelar el cordón en un banco privado (en Crio-Cord, por unos 1.600 euros) como «un seguro de vida para el futuro, por su potencial en unos años porque hay casos de enfermedades neurodegenerativas en mi familia. Y sigo pensando lo mismo. Alba podría haber sido tratada con sangre periférica, como luego decidió el equipo para regenerar su sistema sanguíneo».
Eficaz contra 70 enfermedades
Porque la aplicación de las células madre del cordón no erradicaron el meduloblastoma (tumor sólido cerebral) que detectaron a su pequeña con 22 meses. El tumor fue extirpado y las células madre de su cordón se emplearon como generadoras de glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas, dañados por los ciclos de quimioterapia. Y es que los TPH incluyen tejidos capaces de generar células madres sanguíneas o ricos en este tipo de células, como la médula ósea (que rellena las cavidades de los huesos), la sangre periférica (la que circula por los vasos sanguíneos) y la de cordón umbilical.
¿Cuándo se utilizan? Pues como precisa Madero, también catedrático de Pediatría en la Universidad Autónoma de Madrid, en el tratamiento de enfermedades de la sangre y tumorales: leucemias, mielomas, linfomas no Hodgkin, aplasia medular, anemia de Fanconi, talasemia, inmunodeficiencias...
Su función regeneradora en más de 70 patologías es más que suficiente para haber provocado una revolución en la biomedicina, que se traduce en un cambio espectacular tanto en los registros estadísticos de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) como en las maternidades autorizadas y en la red de nueve bancos públicos habilitados en España para criopreservar las donaciones y formar parte del REDMO (Registro Español de Donantes de Médula ósea), que coordina la ONT y mantiene en contacto con toda la red mundial.
De la basura a 992 trasplantes
Hace menos de cuatro años casi todos los cordones iban a la basura de los paritorios españoles. La falta de legislación y protocolos concretos y la lentitud de muchas maternidades en tramitar la autorización para realizar la extracción de sangre del cordón e introducirla en un kit, que es enviado al banco elegido por los padres y que debe disponer de un convenio con el hospital donde se produzca el nacimiento tanto si es privado como si es público, eran las causas de que se desecharan miles de unidades cada día. «En 2008 solo seis comunidades autónomas tenían un banco de SCU público y al menos un hospital autorizado. Hoy todas las comunidades tienen un centro de referencia para donación y conservación gracias al Plan Nacional de Sangre de Cordón Umbilical que se puso en marcha», explica Gregorio Garrido, jefe de servicios médicos de la ONT.
El resultado ha sido que entre 1996 y 2010 se han podido practicar 992 trasplantes con unidades de sangre de cordón umbilical en España, de acuerdo al registro que maneja el Ministerio de Sanidad y la ONT. Una cifra que a buen seguro se multiplicará gracias al despegue de la donación: en los últimos diez años se ha multiplicado por seis y actualmente se almacenan 47.324 unidades de cordón en los bancos públicos, un 11% más que el año anterior. Y el portavoz de la ONT resalta que son unidades viables: «El Plan Nacional de SCU establece que para que una donación de sangre de cordón valga para un futuro trasplante debe contener un nivel mínimo de celularidad (mil millones). Entre un 40% y un 50% de las extracciones son rechazadas al no contener ese volumen. No creo que en todos los bancos privados, donde se cobra a los padres por congelar la muestra, se les informe si no es viable y se deseche». Garrido lanza el guante a los bancos privados. Estas empresas biomédicas lo recogen y defienden su oferta para que cada cual elija.
La diferencia más notable entre ambas entidades de conservación es que las donaciones a los bancos públicos quedan a disposición de cualquier paciente que las necesite en el mundo y son gratuitas, mientras que los centros de pago solo suministran al propio donante su muestra y establecen el laboratorio en otros países para no estar obligados a formar parte del REDMO, como dicta la ley española.
Al margen de las disquisiciones entre bancos públicos y privados, la estadística revela que el caso de Alba no es único solo por ser la primera receptora en España de un trasplante autólogo (de tejido u órgano propio) a partir de su cordón umbilical. En contra de la creencia popular, en los TPH no mandan los lazos de sangre. Los expertos consultados recalcan que la compatibilidad sanguínea o huella genética, el HLA, suele alcanzar el 25% entre algunos hermanos, y en los padres ronda únicamente el 5%.
Ante esas bajas tasas de HLA y ante la evidencia de que cada vez las familias tienen menos hijos, lo que significa menos hermanos potencialmente compatibles, el registro de trasplantes de SCU practicados desde 1996 en España revela que el 4% (41 casos) procedían de donantes emparentados: el 96% restantes (951 casos) fueron unidades de sangre captadas en REDMO de donantes sin ningún vínculo de consaguineidad pero con un HLA altamente compatible.
Escasa huella genética familiar
Más chocante para los ajenos a la terapia celular es conocer que las unidades empleadas para TPH no procedieron exclusivamente de la red de bancos públicos españoles. La globalización también atañe a las células madre: de las 151 unidades de sangre de cordón utilizadas en 2010, 78 fueron cedidas por otros países; la mayoría de Estados Unidos (54), seguida por Alemania (9), Austria (6), Francia (5), Suiza (2), Suecia (1) e Italia (1).
España, que ocupa el quinto puesto mundial en unidades conservadas por densidad de población tras Chipre, Taiwan, Bélgica y Australia, también importa células de cordón umbilical. El año pasado la ONT localizó 271 unidades para tratar a españoles en bancos extranjeros: 67 procedían de Francia y 63 de EE UU. Garrido precisa que lamentablemente no siempre funcionan las unidades seleccionadas por diferentes motivos biológicos y clínicos, a pesar del riguroso proceso de selección.
El sector privado tiene otra versión. Santiago Luengo, de la Asociación de Bancos de Células Madre (ABCM), asegura que en el mundo el porcentaje de trasplantes autólogos y de donantes emparentados alcanza el 10% y esa cifra está muy relacionada con el hecho de que el uso de las células del cordón umbilical es una práctica muy reciente, los donantes son niños de corta edad porque no ha transcurrido suficiente tiempo y sus receptores son mayoritariamente adultos. Lo ideal sería que los padres pudieran servirse de ambas opciones: enviar una parte de las células a un banco privado y a la vez donar otro porcentaje a uno público. El problema, como detallan desde ambos frentes, es que el nivel de celularidad que exige el Plan Nacional de SCU ya es difícil de obtener en un cordón de un recién nacido, así que sería iluso pensar en fragmentarlo en dos kits.
Alternativa a la médula ósea
Aunque los trasplantes de sangre periférica son los más numerosos, el cordón umbilical ha abierto una puerta ante el estancamiento de las donaciones de médula ósea. No hay más que ver la comparativa de TPH desde 1996 a 2010 para comprender la esperanza de la ONT en el futuro que brindan las células de cordón umbilical. Mientras que los TPH de médula ósea solo aumentaron un 5% entre 2009 y 2010, los de cordón crecieron un 11%. Hace diez años, el uso de la SCU se ha multiplicado por casi cuatro (261%). La obtención de médula ósea subió un 56%.
La razón radica en sus ventajas: la extracción no implica riesgo para la madre ni para el bebé, el procedimiento es indoloro, son células madre no embrionarias ajenas al debate ético, poseen mayor capacidad proliferativa, generan poco rechazo al ser trasplantadas, su generación es continua y además suelen estar libres de virus, bacterias y células tumorales. ¿Obstáculos? La cantidad de sangre que se puede extraer es pequeña y la donación es aún es una práctica incipiente en la sociedad.
Este aspecto sí cuenta con el consenso generalizado de especialistas, organizaciones y sectores implicados. De momento, las células del cordón umbilical tratan enfermedades hematológicas e inmunológicas, malignas y no malignas, muy concretas, tanto en trasplantes de SCU realizados en España de donante familiar (41 casos) como de los correspondientes a no emparentados, con 951 casos. El siguiente escalón, como vaticinan los doctores Garrido y Madero, será la aplicación para casos de esclerosis lateral amiotrófica, isquemias e infartos de miocardio, así como palsy cerebral o diabetes tipo 1 en caso de niños. Los ensayos clínicos en estas áreas están avanzados, aunque avisan de que todavía no son una realidad y que los afectados deben huir del turismo celular de otros países. Si desean ser tratados ya, su única opción sería formar parte de un ensayo clínico reglado, a sabiendas de los efectos adversos y del hecho de no obtener la curación deseada si fracasa el ensayo.
En el caso de las neurodegenerativas (alzhéimer, párkinson), tan mentadas cada vez que se abarca el campo de la terapia celular, la investigación está en fases primarias, pero prometedoras. La ciencia requiere su tiempo aunque tenga delante una mina de este calibre.
Por eso a Luis Madero el volumen de cordones congelados, en bancos privados o públicos, le parece ínfimo teniendo en cuenta que cada año nacen en España cerca de medio millón de bebés. Su consigna es clara: «Me da igual un centro que otro. Lo que aconsejo a los padres es que guarden el cordón porque nos dará tantas cosas buenas, que todavía no somos capaces ni de imaginar hasta dónde llegaremos».