La división inmobiliaria de Iberdrola ha presentado esta mañana un estudio sobre la oferta residencial en Santander que calcula un stock de vivienda libre de 2.937 pisos, de los cuales 2.296 son de segunda mano, 401 de nueva construcción ya terminados, y otros 240, stock todavía en obra. “No se puede decir que haya sobreoferta, al contrario”, ha concluido el director de la zona norte de la compañía promotora, José García de Fuentes. El segundo bloque, las 641 viviendas nuevas, es “escaso” porque cuando se vendan dejarán dicho tramo de la oferta vacío. Le ha respaldado en su opinión el presidente de la Asociación de Constructores y Promotores de Cantabria, Justo Cobo, durante una rueda de prensa en la que también han intervenido el director general de Vivienda, José Antonio González Barrios, y el concejal de Urbanismo de Santander, César Díaz.
Para apoyar su análisis, García de Fuentes ha recordado que, hasta ahora, la capital cántabra había mantenido una media de mil pisos nuevos cada año, proporción que juzga adecuado recuperar. Ha dado tres motivos: la confianza en que la demanda se recupere, aunque ahora esté anulada por la escasez de créditos bancarios; la imposibilidad de bajar más los precios, “porque hemos llegado a un momento en que vender supone para muchos constructores perder dinero”; y, por tercera causa, cierta perversión en el mercado de segunda mano de la capital.
“Mucho de ese stock de segunda mano está en la zona centro (la mitad, 11.000 viviendas), pero en realidad está fuera del mercado. Es gente que dice: 'Voy a ponerlo a un precio superior y si viene alguien y me lo paga, vendo'”. De lo contrario, no lo hacen, porque no les urge. Además, predominan las viviendas de tres dormitorios, cuando la demanda busca casa más pequeñas, de dos, la tipología acorde a la reducción del tamaño de las familias, cada vez con menos miembros.
Ese tipo de estrategias repercuten en los precios, lógicamente. Para la segunda mano, el estudio de Iberdola calcula 4.011 euros por metro cuadrado en el centro (3.473 si es un piso nuevo); 3.961 en Valdenoja-Sardinero (3.573), 2.487 en Alisal-Monte (2.609); 2.039 en San Román-Soto de la marina (2.439); y 2.039 también en Nueva Montaña-Peñacastillo (2.277).
Frente a esos números, el propio García de Fuentes ha contrastado la otra realidad, la que no analiza su estudio pero explica su trasfondo: “Una pareja necesita de partida que ambos cuenten con un trabajo estable y que tengan ahorros de entre 20.000 y 30.000 euros”. De tener esa suerte, en conjunto, quizá logren que un banco o una caja de ahorros les conceda un crédito inmobiliario para adquirir una residencia. Pero solo 'quizá'. Porque, como ha apuntado Justo Cobo, lo más probable es que hasta que el sector financiero español no concluya la reestructuración requerida por el Gobierno de Mariano Rajoy (fusiones, y provisionamientos sobre los activos inmobiliarios) “no habrá crédito disponible”.
Por último, todos los comparecientes han coincidido en la ineficacia del último acuerdo impulsado para colocar pisos vacíos, el denominado Pacto por la Vivienda de Cantabria que se desarrolló en 2010 y 2011. No se coordinaron bien las entidades financieras ni la oferta respondió a las necesidades reales de la sociedad. En total, y según ha apuntado el director de Vivienda, “se hicieron solo 22 operaciones”.