El Ayuntamiento invertirá 6.000 euros para aplicar hormigón inyectado en baldosas y aceras sueltas. Una cantidad con la que, según afirman, con este sistema de trabajo, "en el que sólo habrá que sufragar el material", se conseguirán dos grandes objetivos. El primero, ahorrar en el mantenimiento de las reparaciones, logrando rebajar de 50 euros el coste de las mismas por metro cuadrado a 20: El segundo, "que se trata de un material cuya durabilidad es casi infinita". De esta forma, según el alcalde, Ángel Vega, se conseguirá suelos más resistentes -casi irrompibles- y a mitad de coste, "reduciendo los gastos a la mínima expresión". Además, afirmó que, hasta ahora, la reparación de aceras de baldosas sueltas, los parques y su mantenimiento suponen un coladero para las arcas de un municipio que tiene una extensión kilométrica. "Sumidero por el que cada año se filtran decenas de miles de euros que, en muchas ocasiones, sólo sirven para parchear superficies condenadas a seguir ensanchando la factura a pagar por su conservación". Así las cosas, los concejales de Obras; y de Hacienda, José Miguel Bringas y Benito Ortiz, respectivamente, "han hecho números y tras haber consultado las mejores opciones técnicas" se han decantado por implantar el sistema del mencionado hormigón inyectado. La primera zona que se beneficiará de este sistema inyectado será la de los exteriores del Centro Social de Laredo, en los bajos del viejo Mercado, una plazoleta urbana a caballo entre las calles Doctor Velasco y Menéndez Pelayo cuyo acondicionamiento es perentorio. Los trabajos comenzarán "tan pronto como queden aprobados los presupuestos de 2012".
Sistema
Para desarrollar el sistema el Consistorio invertirá 6.000 euros en la adquisición de los moldes necesarios para poder trabajar de manera autónoma desde su Brigada de Obras. El citado desembolso incluye además, la capacitación de los operarios municipales para dominar la técnica del nuevo material. Todo ello, según fuentes municipales, lo hará en colaboración con la empresa Coquisa SL (Los pavimentos de Compuestos Químicos de Santander) que, con sede en Camargo, en el Ayuntamiento pejino señalan "han actuado en lugares tan emblemáticos como Terra Mítica o el flamante Centro Cultural Niemeyer de Avilés". Del sistema se dice que destaca por su resistencia a la compresión, a la abrasión, su carácter antideslizante y su cumplimiento con todos los certificados de calidad y control medioambiental. Un producto garantizado, cuyo único mantenimiento es de limpieza, que supera con creces los estándares habituales en pavimentos como los que actualmente asoman por cualquier calle de Laredo. Y, además, con su aplicación se evitará "los incómodos salpicones que en días de lluvia se generan con sólo pisar una baldosa movida".