La factura del agua cambiará por completo en Santander a partir de este verano. El Ayuntamiento ya tiene decidida la eliminación del polémico consumo mínimo, y los vecinos de la capital empezarán a pagar sólo por lo que consuman, además de una cuota fija por la disponibilidad del servicio, según ha podido saber este periódico. El recibo sufrirá, además, los planes de ajuste anunciados por el presidente regional, Ignacio Diego, la pasada semana. El Gobierno cántabro, como ya hizo el anterior, subirá el canon de saneamiento para paliar la deuda sanitaria de la región. Al final, ¿los vecinos pagarán más o menos en la factura del agua? Pues dependerá de la cantidad que usen y de las bonificaciones a las que pueden acceder. Y también de si nos referimos a la parte del dinero que va a parar al municipio o de la que acaba en el Gobierno regional.
El recibo del agua en Santander se divide en tres capítulos. El primero está centrado en el consumo, y es el Ayuntamiento el que decide cómo tarifarlo. Los otros dos son impuestos de los llamados ‘verdes’: el canon de saneamiento, del Gobierno regional, y la tasa del Bitrasvase, que se cobra el Estado y que Diego ya ha pedido al ministro de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, que elimine en Cantabria.
Bonificación a los parados
En ese primer apartado municipal, los vecinos pagaban hasta ahora un consumo mínimo de 40 metros cúbicos de agua cada trimestre (15,40 euros), la usasen o no. Una medida que hace años era común en todas las ciudades del país pero que ahora sólo mantienen unas pocas. Con la nueva tarifa que el Ayuntamiento pondrá en marcha a partir del próximo mes de julio, cada ciudadano pagará sólo lo que consuma, además de una cuota fija por el abastecimiento y el alcantarillado de 16,50 euros –la mitad si es una familia numerosa o si se acoge a alguna otra bonificación–.
La otra novedad estará, precisamente, en esas bonificaciones. Habrá ‘premios’ para los que menos agua consuman; las familias con rentas más bajas, según el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, pagarán la mitad de la factura; y las numerosas tendrán un 50% de bonificación en el consumo y en la cifra final. Y por primera vez, las familias con todos sus miembros en paro tendrán un descuento del 50% en el importe total del recibo.
El Ayuntamiento calcula que con estos nuevos precios, más del 70% de los vecinos pagará menos que ahora en el capítulo municipal, y los que tengan un consumo medio –de 22 metros cúbicos– se ahorrarán un 7%. Santander se situará así por debajo de la media de las ciudades de su entorno. Con un consumo de 20 metros cúbicos al trimestre, la capital cántabra estaría un 16% por debajo de lo que se cobra en Bilbao, Oviedo, Gijón o San Sebastián, entre otras.
La modificación de la tasa se llevará al pleno el día 29 de este mes. Una vez que se apruebe inicialmente, se abrirá un plazo de información pública y, una vez resueltas las alegaciones, se aprobará definitivamente en el pleno.
El segundo capítulo, el del canon de saneamiento, subirá otro año más en la capital. El Gobierno aumentará los dos tramos, el fijo y el variable. El primero pasará de 15,32 euros al trimestre a 19,91 euros. Y el segundo, de 0,29 a 0,38 euros.
Esta tasa ha provocado continuos enfrentamientos políticos en los últimos años en Santander. Desde 2007 hasta 2011, el canon de saneamiento ha aumentado un 226% en el municipio, lo que provocó las airadas quejas del Ayuntamiento hacia el Gobierno PRC-PSOE. Ahora son socialistas y regionalistas los que critican la subida. Sólo el año pasado, este impuesto aumentó un 15%.
El alcalde, Íñigo de la Serna, informó ayer de estos cambios al Consejo de Sostenibilidad, en el que se integran sindicatos, ecologistas, empresarios, universidad, asociaciones de vecinos y partidos políticos, entre otros.