Concluidos los seis traslados previstos para hoy a los centros de Cueto, Laredo y Puente Arce| Ángel Quintana podrá permanecer en La Pereda hasta el 28 de junio
Ángel, de 76 años, se encierra en su habitación para evitar su traslado a Laredo, donde no podrá ver a Paquita
La Consejería de Sanidad asegura que no se le ha «forzado» a abandonar las instalaciones y dice que «está en su derecho de renunciar a su plaza»
Ángel seguirá en La Pereda hasta el día 28 de junio. / Sane
La historia de Ángel y Paquita ha causado gran interés mediático y un elevado número de medios de comunicación nacionales y de la región permanecen desde primera hora del miércoles frente a la residencia La Pereda. Según fuentes del centro, la dirección está evitando que los medios de comunicación capten el momento de los traslados.
A lo largo de la mañana se han realizado los seis traslados previstos para hoy a centros de Cueto, Laredo y Puente Arce. En cuanto a Ángel Quintana, se le ha dado un ultimatum: podrá permanecer en La Pereda hasta el 28 de junio y después deberá ser trasladado.
Revilla visita el centro
Miguel Ángel Revilla ha visitado esta mañana a Ángel Quintana en la residencia La Pereda. El expresidente ha calificado de "crueldad y sadismo" el cierre del centro y comparó los traslados a otras residencias lejos de sus familias y amigos con "los traslados a campos de concentración rompiendo su vida y alejándoles de sus parientes, de sus médicos, como si fueran a campos de concentración. Van a conseguir acortarles la vida". Revilla ha declarado que "dentro de seis meses veremos las palas levantando en esta finca un hotel cinco estrellas". "He llegado a oir que este lugar era demasiado lujo para los ancianos y se olvidan de que los mayores con su trabajo han levantado este país".
La historia de amor
«Ya lo he dicho y vuelvo a insistir. De aquí no me voy a mover», afirmó ayer Ángel Quintana por activa, por pasiva y por perifrástrica. El hombre, que el pasado lunes echó un pulso al Gobierno de Cantabria amotinándose en el centro de atención a la dependencia La Pereda, recalcó lo que hará si no le guardan una plaza en Santander, donde vive su compañera Paquita y a la que no piensa dejar tirada: «salir con los pies por delante, porque a mí no me mandan a Laredo». Sin embargo, la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales tampoco pretende dar su brazo a torcer, por mucho que este motín por amor haya corrido como la pólvora y ya sea conocido en toda España.
«Me dijeron que podía ir a Cueto y me mandan a cincuenta kilómetros de distancia de Santander; Yo no puedo ir allí porque Paquita tiene que someterse a un tratamiento y no puedo permitirme económicamente ir y venir cada día en autobús», explica Ángel, mientras coge la mano a su compañera. «Lo hago todo por ella», añade. «Si te vas a Laredo yo me muero... ¡me muero!», responde Paquita. «Tú no te mueres, cariño. Tú no. Estoy yo aquí», le replica mientras la besa.
Expectación nacional
El hombre ha repetido su alegato a cuantos medios de comunicación les ha interesado su historia, tanto regionales como nacionales. Fueron muchos los periodistas desplazados hasta la residencia santanderina o la plaza de Cañadío para conocer en persona a los protagonistas de esta historia –adelantada ayer por este periódico–. Cadenas de televisión y emisoras de radio plasmaron el trasfondo del encierro de Ángel, con el trajín de cámaras y micrófonos que todo ello supone y que al final aturdieron en cierto modo al hombre. «No estoy acostumbrado a tanto revuelo, qué quiere que le diga. Pero merece la pena. Además todo el mundo me ha mostrado su cariño».
También los trabajadores del centro donde él todavía reside que, según recuerda emocionado, «me recibieron en el comedor entre aplausos». Incluso ha recibido gestos de apoyo de gente desconocida, como algún conductor que pita el claxon de su vehículo, saca la mano por la ventanilla y grita: «¡Aguantad! ¡Estamos con vosotros!».
Sin embargo, su lucha no ha acabado. Ángel podría repetir su encierro hoy si, como le han advertido, la furgoneta del Gobierno de Cantabria que efectúa los traslados vuelve a La Pereda para intentar llevársele de nuevo. «Yo ya lo he avisado. No me voy a mover porque creo que, si me quedo hasta el final, me enviarán a Cueto. Me encerraré en la habitación y punto», recalca.
El Gobierno se muestra firme
La Consejería, en cambio, no lo tiene tan seguro. Según informaron desde este departamento, los criterios que han determinado que a Ángel se le haya asignado una plaza en el centro pejino se mantienen y son inamovibles. Por ello, su reubicación seguirá en pie. De hecho, la veintena de traslados que quedan aún por realizar se llevarán a cabo como hasta ahora, de manera progresiva. Y es que incluso los amigos de la pareja ya empiezan a creer que su reubicación es inevitable. Desde luego lamentan su situación, pero «la ley es la ley y si han pensado en mandarle allí, lo harán. Me da mucha pena. Sobre todo por Paquita», dice Juli Maraña. Sin embargo, el afán de Ángel es lograr que nada ni nadie le separe de quien más le necesita. «Yo me arriesgo a perder la plaza, pero lo hago por ella», dice. Y ella le anima a no perder la esperanza: «Dios no abandona. Ángel se merece quedarse en Cueto».
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