El presidente termina su primer debate convencido de que Cantabria "resurgirá con fuerza" de esta crisis | Tres horas y veinte minutos ha durado la intervención del jefe del Ejecutivo, batiendo probablemente todos los récords registrados hasta ahora
El PSOE censura el "monumental fraude político" del PP
Revilla acusa a Diego de crear "pánico" entre los cántabros con su Gobierno
Van den Eynde acusa al anterior Ejecutivo regional de actuar durante su mandato como un "paleto" al que "le toca la bonoloto" y "se lo gasta en fiestas, viajes y oropeles, mientras se mete en todos los charcos", pero, en este caso, "financiándose con el dinero público"
Diego, durante su discurso ante los parlamentarios cántabros. / Foto: Andrés Fernández
Díaz Tezanos censura el "monumental fraude político" del Gobierno del PP
Revilla acusa a Diego de crear "pánico" entre los cántabros con su Gobierno
Durante su intervención en el debate sobre el estado de la región, Revilla ha criticado el "fracaso estrepitoso" del compromiso de Diego de crear empleo, algo que, según ha el regionalista, no sólo no ha conseguido reducir el paro sino que ha crecido más que la media en la comunidad autónoma, y ha censurado los "incumplimientos" en el "buen Gobierno" que prometió el PP.
Van den Eynde acusa al anterior Gobierno de actuar como un "paleto" al que "le toca la bonoloto" y se la gasta "en una fiesta"
Van den Eynde, que ha felicitado al presidente Ignacio Diego por traer la "cordura" a la comunidad autónoma al llegar al Gobierno, ha descrito la situación de Cantabria las pasadas legislaturas: "una política de contenedores vacíos consumiendo los recursos", de "fachadas de mármol" y "sedes lujosas", con una "gestión hueca" que "olvidaba" lo prioritario en beneficio de lo accesorio.
El presidente cántabro, Ignacio Diego, ha defendido que su Gobierno está haciendo de esta comunidad una región "solvente" pese a la herencia recibida del PRC y del PSOE, a los que ha pedido "reflexión" porque, según ha lamentado, mientras no admitan la realidad "no serán útiles". El Debate sobre el Estado de la Región de Cantabria se ha centrado en gran parte en un cruce de acusaciones entre el presidente del Gobierno, que ha aludido reiteradamente a la "herencia recibida", y los grupos de la oposición, que le han echado en cara que siga "mirando atrás".
El presidente regional, Ignacio Diego, ha destacado que su Ejecutivo y él mismo han tenido que adoptar medidas "difíciles" en el año que llevan gobernando Cantabria .
"¿Tienen idea de los momentos que ha pasado el Gobierno con las decisiones más duras que ha tenido que tomar?", ha dicho al PRC y al PSOE. Diego se ha pronunciado así, en su réplica a los grupos regionalista y socialista durante el Debate sobre el Estado de la Región, y después de que
la portavoz del PSOE, Rosa Eva Díaz Tezanos, le preguntara si tenía idea de los "problemas reales" y los "sacrificios" a los que deben hacer frente los ciudadanos.
El presidente ha asegurado que conoce esos "sacrificios", porque su Gobierno dedica tiempo a escuchar a los cántabros e, incluso, a sus miembros les llegan numerosos currículum de gente que necesita un empleo.
El jefe del Ejecutivo ha reiterado que el PRC y el PSOE dejaron a Cantabria "en una situación catastrófica" y "abocada a la ruina", con 490 millones de euros pendientes de devolver al Estado por anticipos y 261 millones de facturas guardadas en cajones. "Ustedes no tienen derecho a venir aquí a poner en entredicho ni un céntimo de ese dinero", ha aseverado el presidente, que a continuación ha repasado algunas de las actuaciones del anterior Gobierno, como la inversión en la fábrica de GFB, la liquidación de Papelera del Besaya, la operación del Ecoparque del Besaya o la aparición de Alí Syed en el Racing de Santander. "El problema de Cantabria no lo hemos creado nosotros, lo han creado ustedes por sus cuatro años de Gobierno, con una coyuntura que no voy a negar, pero ustedes contribuyeron", ha subrayado el presidente.
Ignacio Diego ha anunciado que el Gobierno de España, vía enmiendas parlamentarias en el Senado, ha añadido un millón de euros a la aportación prevista para las obras de Valdecilla, hasta situarla en 6,3 millones. Probablemente ha sido el momento estrella de un discurso largo y en muchas ocasiones perdido en el detalle, porque el presidente no sólo ha anunciado que se añade un millón a la cantidad con la que inicialmente contaba Cantabria, sino que ese dinero se enmarca en el convenio de carácter plurianual que firmarán ambas administraciones. Fue el momento de exhibir orgullo –permítanme que lo diga con la cabeza bien alta, dijo el presidente como prólogo al anuncio–; también el de reclamar para la casa el éxito de la gestión del Ejecutivo. Sin duda el momento de gloria de una discurso con muy pocos anuncios más, al margen de un plan de empleo que pivotará sobre seis ejes, contemplará cincuenta medidas concretas y más de 200 actuaciones, pero que está aún en proceso de diseño, y un nuevo contrato programa con la universidad.
Ignacio Diego había iniciado su discurso con una ferviente defensa del euro. Una especie de homenaje que el presidente escenificó sosteniendo una moneda en la mano, envolviendo sus primeras palabras de reflexiones históricas y asegurando que aquello era el símbolo de la Europa y el futuro de convivencia, solidaridad y progreso que, -aseguró-, necesitamos. Un comienzo que podría haber estado a la altura de un gran estadista sino fuera porque en unos minutos tuvo que ceñirse a la realidad de Cantabria.
A partir de ahí, la primera parte de la intervención del presidente se encargó de dejar listo el escenario. Diego fue de más a menos. Después de hablar de Europa habló de España y cargó sobre la conciencia del Gobierno socialista todos los males imaginables. El presidente encuentra en la ofuscación del Gobierno de Rodríguez Zapatero –en negar la crisis ya floreciente–, y en su «apatía posterior» gran parte de la culpa de lo que hoy padecemos.
Una mirada hacia atrás que terminó llevándolo hasta las elecciones, primero a las regionales y luego a las nacionales, a las que según Diego los españoles llegaron prácticamente exhaustos.
El presidente armó la primera parte de sus discurso sobre tres pilares: que el gobierno socialista estaba engañando a los ciudadanos, que se estaba engañando a sí mismo y que a última hora optó por una política de tierra quemada.
La segunda fue un repaso por el trabajo de cada área de competencias del Gobierno, con paradas más largas en Economía y Presidencia, Sanidad y Educación y Urbanismo y Medio Ambiente. Habló de los pasos dados hacia adelante, defendió el Plan de Ajuste y volvió sobre la herencia recibida defendiendo que lo importante ahora es algo así como más trabajo y menos marketing.
Luego hubo tiempo –el discurso ha durado casi tres horas y media– para hablar de futuro y como no podía ser de otra forma de
Invercantabria, de cada uno de los ejes sobre los que el Gobierno quiere hacer pivotar la regeneración de la región:
Valdecilla y la investigación, la Universidad y el conocimiento, el turismo...
Y la idea del final ha sido convencer de que, por mal que estén las cosas, el Gobierno que lidera no tiene pensado desesperar; que lejos de eso el compromiso de los suyos es más si cabe del que exhibieron nada más asumir la responsabilidad. Antes de acabar, el llamamiento a encontrar «puntos de conjunción» y a trabajar juntos «para sacar Cantabria adelante».