El empresario indio promete a los aficionados que volverá "pronto" a España
"El club no está, nunca ha estado y nunca estará en venta", asegura el propietario del Racing de Santander
El empresario indio Ashan Ali Syed, hace más de un año en Santander.
"Estoy haciendo todo lo posible para devolver el club a la Primera División, para salir de la administración judicial y para que la nueva directiva sea muy activa"
El propietario del Racing de Santander, el indio Ahsan Alí Syed, ha afirmado en una entrevista tras un año de silencio, que el club es "como un hijo" para él y ha añadido que "si un hijo te da problemas, no lo abandonas". Syed contestaba así en relación a su posible salida de la Junta Directiva si la Justicia decreta una administración judicial para el club racinguista. Además, el empresario ha afirmado que no venderá el club, "el Racing no está en venta y nunca lo ha estado", y ha anunciado que "pronto" vendrá a España.
"Este club es como un hijo para mí. Yo apoyaré al club. Si la decisión está en contra mía y pierdo mi dinero sucederá, pero no venderé el equipo. El club no está, nunca ha estado y nunca estará en venta", destacó el empresario en declaraciones a Vanity Fair.
A pesar de los problemas económicos del equipo y su descenso a la Liga Adelante, Syed no piensa en vender el club y reconoció sus esfuerzos para mejorar la situación. "Estoy haciendo todo lo posible para devolver el club a la Primera División, para salir de la administración judicial, para que la nueva directiva sea muy activa y para dar un buen club a los fans antes del centenario de 2013", añadió.
"Si la Justicia me quita el club, lo respetaré; pero no lo venderé"
El propietario del Racing desde 2011 y de la empresa Western Gulf Advisory ha aclarado que acatará la sentencia, aunque pierda definitivamente el control del club, en el caso de que el próximo miércoles se decrete una administración judicial. "Tenga quien tenga la razón legal y gane el caso, respetaré la decisión, porque respeto completamente el sistema judicial", explicó.
Por otro lado, comentó que su deseo es que el club esté "correctamente gestionado" y devolverle a la Liga BBVA. "Espero que muy pronto, por la voluntad de Dios, tengamos una celebración muy importante del centenario de un equipo dirigido profesionalmente y un equipo de futuro", dijo Syed.
A pesar de no acudir a la ciudad cántabra desde marzo de 2011, reconoció que ha delegado en un despacho de abogados extranjero todas las gestiones. Por último, envió un mensaje a los seguidores del Racing: "Pronto volveré a Santander".
En la entrevista a la conocida revista el empresario se refiere en todo momento de su esfuerzo por, "solucionar la situación". Vanity Fair recuerda quién es Syed, "acusado por estafa en Oceanía e investigado por la Interpol, al crítico momento que vive el club. Ali compró el Racing en enero de 2011. Había llegado a un acuerdo para pagar 15 millones por él, más una deuda pendiente de similar cuantía con Hacienda. Pero sólo pagó los cinco millones iniciales del acuerdo. Y, además, pasados unos primeros meses en los que se exhibía por Santander como un potentado magnate, repartía promesas grandilocuentes y confesaba su interés por hacer negocios con Emilio Botín, desapareció, al mismo tiempo que comenzaban a llegar las primeras noticias de que pretendía venderle el club a la familia real del Bahrein.
Hoy el club está a punto de cerrar el concurso de acreedores que vive desde el pasado mes de julio. Será el jueves de la semana que viene. Pero un día antes la Justicia deberá decidir si la nueva directiva que se formó hace pocas semanas, y en la que figuran cuatro extranjeros (entre ellos Ali y su primo y asistente personal Shareyear Ali Mirza) y tres españoles (Ángel Lavín, el presidente ahora del club, José Campos y Manolo Saíz), puede dirigir el club o por el contrario, como piden los accionistas minoritarios y peñas del Racing (menos de un 2%; Ali tiene más del 98%) debe ser inhabilitada y el club intervenido judicialmente. Si eso sucediera, la Justicia podría devolver el control del club a su antiguo propietario, que tiene un juicio pendiente en octubre contra Ali, al que denunció por impago para recuperar sus acciones. Y por si toda esta "situación", como la llama el empresario indio, fuese poca, durante este caótico año el Racing ha terminado último la Liga, descendido a Segunda División y Santander se ha convertido en un campo de batalla en el que los implicados, desde el expresidente cántabro Miguel Ángel Revilla hasta los nuevos gestores del club, se lanzan los platos a la cabeza y se culpan mútuamente del estado crítico del club.
Y mientras tanto, Ali Syed, en Bahrein, donde los termómetros marcan ya los 50 grados, responde tranquilo y teatral. "Sea quién sea quien tenga la razón legal y gane el caso, yo respetaré la decisión. Yo respeto al sistema judicial. Lo respeto completamente", afirma, marcando mucho la palabra respeto e insistiendo en la idea, consciente de su polémico perfil.
VF- ¿Con todos estos problemas, por qué no alcanzó un acuerdo, vendió el club y se quitó de en medio?
- No estoy interesado en vender el club y haré todo lo posible para desarrollarlo. No me está dando problemas. Lo veo como un hijo. Y si un hijo te da problemas, no lo abandonas.
VF- ¿Y si la Justicia se lo quita?
- Este club es como un hijo para mí. Y tu no deshonras a tu hijo si tiene problemas o se pone enfermo. Yo no lo haré. Soy una persona leal. Yo apoyaré al club. Si la decisión está en contra mía y pierdo mi dinero sucederá, pero no venderé el equipo. El club no está, nunca ha estado y nunca estará en venta.
"Todo lo que quiero es devolver un club correctamente gestionado y dirigido a los fans. Y espero que muy pronto, por la voluntad de Dios, tengamos una celebración muy importante del centenario de un equipo dirigido profesionalmente y un equipo de futuro", asegura Ali, que ha delegado en un despacho de abogados, uno de los cuales ha colocado también en la directiva, para gestionarle todos los temas del club. "Tengo todo el apoyo de la nueva directiva. Yo no dirijo este club como un negocio. Es algo emocional para mí. Soy como cualquier otro fan del equipo. Por eso estoy concentrado en los negocios o pédidas. Yo quiero el club y su éxito", añade.
Ali, mr. Ali, no visita España desde marzo de 2011. "Si viniera, lo lincharían", afirman desde el Racing de Santander. Sin embargo, el empresario se atreve, de nuevo teatral, a asegurar que irá "pronto". Primero, dice, "debo solucionar esta situación". Y antes de despedirse, se atreve incluso a enviar un mensaje a los fans: "Les prometo que volveré pronto. Muy pronto".